miércoles, 6 de noviembre de 2019

Esto va de olas y valientes




El 25 de octubre se presentó en el Instituto de América (Damián Bayón) de Santa Fe Las 23 Hojas del Mar, la nueva obra de Mónica García Rodríguez, una autora granadina afincada en Marbella que tiene una relación muy entrañable con esta localidad. No solo porque gran parte de su familia reside ahí, sino por el vínculo que estableció, hace ya un año con el club de lectura.


La autora estuvo acompañada por Patricia Carrasco, la concejala de Cultura, Jotta, el ilustrador –una verdadera institución en Marbella– y servidora, en calidad de prologuista y en representación del Club de las Letras de Santa Fe.

La imagen puede contener: 5 personas, incluido Erika Cipré, personas sonriendo, personas sentadas e interior
De izquierda a derecha: Jotta, Mónica, Erika y Patricia.

Las 23 Hojas del Mar es una fábula para todos los públicos con un potente retrato social y una crítica muy aguda que no está dejando a nadie indiferente. Puedes encontrar toda la información en la página de la editorial:

https://www.edicionesalgorfa.es/tienda-cat%C3%A1logo/


Entre los asistentes, hubo personas aficionadas a la escritura a todos los niveles, incluyendo a Antonio Funes Delgado, y la mayoría de los miembros del Club de las Letras, deseosos todos ellos de conocer, por fin, las aventuras marinas de Borjián, Maní y las sirenastras. Como ya he insinuado, el club de lectura ha colaborado en este libro, aportando 23 textos –los que dan título al libro– sobre lo que significa formar parte del mismo.


La imagen puede contener: 20 personas, incluidos Erika Cipré, Miriam Domenech y Monica Garcia Rodriguez, personas sonriendo, personas de pie e interior
El Club de las Letras de Santa Fe.


Como valor añadido, la asociación «La ola de los valientes», del IES Arjé de Chauchina, tuvo el detalle de hacerle entrega a la autora de un kit de bienvenida, agradecida por su labor desinteresada. Y es que los beneficios de esta obra se destinan de manera íntegra a estos "chavales que ayudan a otros chavales". En el siguiente enlace puedes conocer su labor: 



Una voluntaria de La ola de los valientes nos explicó los proyectos
que llevan a cabo.

Ramón, el coordinador de La ola de los valientes
con sus chavales.
                                



Jotta le dedica a Maga su ejemplar.

Mónica, envuelta por las sirenastras.

Mónica y Palaqui.

Carkez, rebuscando un marcapáginas
de la caja mágica.


Fue una tarde muy emotiva, que desveló el misterio de los nombres mágicos con que Mónica nos bautizó a quienes hemos participado de su historia.


Mónica con Mimiam y Yulanga.


Esto ha sido todo. ¡Gracias por pasarte a leer! 

Volveré el 20 de noviembre con una reseña muy especial. Ese mismo día, por cierto, el Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas», estará en el bar La Goma, desde las 18:00, debatiendo la lectura Feminismo en el Islam, de Margot Badran. Si te interesa, apúntate.







lunes, 28 de octubre de 2019

Libros leídos en octubre



Bueno, parece que he sobrevivido a mi primer mes de formar parte de tres clubes de lectura y de gestionar eventos para dos de ellos. Así que brindo por ti, que me lees. Estos son los títulos que me han podido entrar por los ojos a lo largo de estos días:


1.- El rey recibe, de Eduardo Mendoza.

Este libro me lo regaló mi hermano, hace unos meses. Varias personas de mi entorno ya lo estaban leyendo por entonces y yo he tenido que esperar un poco, pese a los comentarios positivos que me iban haciendo llegar.

Tengo relativamente frescos La insoportable levedad del ser y La noche de las mariposas, dos novelas que plasman algunos fenómenos sociales que se tocan de pasada en esta lectura, como son la Primavera de Praga y el cabaret, y que me han ayudado a hacerme una idea de cómo estaba el percal social, político y cultural en Checoslovaquia y en Barcelona, respectivamente, entre los 60 y los 70.

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No conocía el detalle de que este tomo es el primero de una trilogía denominada Las Tres Leyes del Movimiento, la cual tiene previsto recorrer los principales acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX. En efecto, en esta parte el autor ya retrata la dictadura en España, con toda su represión y sus reaccionarios seguidores.

Y lo hace de la mano de Rufo Batalla, un aspirante a periodista desganado que pretende encontrar la emoción sin esfuerzo alguno, y un surtido de personajes –ficticios y reales–, de lo más disparatado, muy representativos del panorama de la época, que me han llevado a soltar más de una carcajada. A posteriori se me han ocurrido una serie de comparaciones odiosas, la mar de divertidas.


2.- Donde siempre es octubre, de Espido Freire.

Conseguí este ejemplar gracias a una de las periódicas donaciones que hacemos los integrantes del Club de las Letras de Santa Fe. Leí Irlanda el año pasado por estas fechas y ya me hice una idea de los universos intimistas, de exquisita belleza, y de los personajes aficionados a vivir de cara a la galería a la vez que cultivan sus demonios interiores que se saca la autora de la manga.

En este libro, la historia transcurre en una ciudad de la que más de un habitante ansía escapar y a la que todos acaban regresando. Con una atmósfera melancólica y semi onírica, se alternan la primera persona y la tercera para crear una voz coral que recalca las envidias, las injusticias, las palabras que nunca llegan a decirse en el momento oportuno, las vidas echadas a perder, la bajeza, el maltrato sutil de quien sabe manejar a los demás. Se retratan con un deje de costumbrismo el suicido, el incesto, las traiciones de todo tipo, las enfermedades y las deudas de honor.

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Los personajes se perfilan con claridad a partir de pinceladas precisas que ponen de manifiesto toda su humanidad. Tanto en los que en apariencia son más fríos, al igual que en los más pasionales y en los que no destacan por temple alguno, vemos su comportamiento justificado, ya sea por la indolencia de su infancia, por la sordidez de su existencia o por el mero gusto de jugar a ver qué sucede.

Me encanta esa ciudad dividida entre el norte y el sur; entre la burguesía y la clase obrera donde cada cual, desde su prisma, se enfrenta al tedio de unos días que parecen siempre iguales, y donde prevalece la opinión de que las cosas siempre seguirán así, aunque en el fondo ansían que los acontecimientos se desencadenen de manera rotunda, para evitar involucrarse.

Y, en efecto, Oilea termina por desvanecerse cuando la revuelta del sur y el acoso del norte van más allá de lo previsto, de modo que bien debió estar lo que bien acabó.


3.- Plenilunio, de Antonio Muñoz Molina.

Este libro lo leí en 1997; fue mi premio al mejor trabajo literario presentado en el concurso que organizaba el instituto donde cursaba COU. Recordaba que, como novela policíaca, era más elegante que otros títulos que había leído en años anteriores, que los dos primeros capítulos eran brillantes –el primero por la metodología del inspector y el segundo por la manera en que presenta al tremendo Padre Orduña– y que me agobió el estilo de escritura, pues entremezclaba la narración con los pensamientos de los personajes y daba constantes saltos en el tiempo, así como que algunos pasajes fuesen tan reiterativos.

¿Por qué me lo he vuelto a leer? He cometido la locura de alistarme en el Club de lectura de Cúllar Vega. Y esta es la primera propuesta del curso. Francamente, a los diecisiete años se me escaparon muchos detalles, de modo que me alegro de haberlo hecho.

Ahora entiendo que ese vaivén temporal está más que controlado y que ese estilo narrativo responde a las obsesiones de los protagonistas. Me encanta el retrato psicológico que se hace de cada uno de ellos, desde el padre Orduña hasta la señorita Susana, pasando por el asesino y el propio inspector. Queda patente que cada cual es uno mismo por sus circunstancias. Hablando del personaje de Susana, supongo que es coincidencia pero, cuando se describe su experiencia matrimonial y los años de criar a su hijo en soledad, me ha transmitido la misma sensación con la que Elvira Lindo se retrataba como personaje en Lo que me queda por vivir. 

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El sentimiento de culpabilidad del anciano cura por la educación hiriente y represiva que aplicó a los huérfanos a su cargo y la amenaza reiterada de que “la cara es el espejo del alma”, condicionan al inspector durante casi todo el relato, llevándole a un estado de alerta permanente. No obstante, es su experiencia en la investigación y los detalles que solo podían aportar las buenas observadoras –las descripciones, la constancia de la luna llena– lo que hace que el inspector vaya sacudiendo su insensibilidad en aras de su sexto sentido.

La cadena de acciones y repercusiones que une a unos y a otros es de una humanidad agobiante. La culpa está presente en todos ellos,en realidad, excepto en el asesino. Sin embargo, su doble moral le lleva a cultivarse una reputación intachable de cara a los conocidos de esta ciudad de provincias –que, aunque no se mencione, parece que se trata de la literaria Mágina– mientras que, a solas con su cabeza, su frustración y su odio sistemático hacia todo cobran vida propia. Imposible no sentir cierta empatía ante esa faceta de marginado.

Me encanta el cierre de doble cazador cazado y cómo se juega con las expectativas del lector con un final lo suficientemente abierto como para que cada cual imagine a su gusto.


4.- Todas las mujeres alguna vez, de Tarha Erena Alora. Ilustraciones de Irene Bofill.


Hemos propuesto esta lectura para iniciar el nuevo curso en el Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas». Se trata de uno de esos libros-joya que entran por el ojo, un poemario ilustrado compuesto de reflexiones expresadas en prosa poética, que analiza la cualidad multifacética de las mujeres.

Tarha es una mujer valiente y visceral que destripa la condición femenina tras sumergirse en ella, desde la jugosa cita de Alejandra Pizarnik que abre su texto, hasta la página final, en la que apela a cada lectora a reconocerse y aceptarse. Y es que, verso a verso, una descubre que no puede prescindir de ningún rasgo de su ser, por mucho que predomine uno y otro. En estos tiempos convulsos, de constante cambio –y forzosa adaptación al mismo– en los que todavía recordamos lo que nos enseñaron de pequeñas y, sin embargo, aún no hemos decidido a qué dedicarnos cuando seamos mayores, las mujeres nos vemos en medio de infinidad de corrientes que nos arrastran.


Qué lejos queda el discurso de nuestras antepasadas: «Las mujeres tenemos que saber hacer de todo». Y, pese a ello, es una máxima que sigue de actualidad. Si bien las ocupaciones diarias y las aspiraciones han cambiado, la versatilidad es la etiqueta que siempre nos caracteriza. La única diferencia es que antes esas corrientes eran una imposición: la casa, el marido, los hijos, la abnegación. Ahora, las corrientes que nos sacuden nos llevan a probarnos y a retarnos de manera continua. Estudiamos, viajamos, trabajamos, decidimos, parimos, criamos, cuidamos, educamos, compartimos, salimos, entramos... Vivimos. Y, en cada una de estas facetas, nos descubrimos, nos aceptamos.

Lo tenemos todo y estamos aquí para no perdernos nada. Podemos ser amantes, viajeras, sabias, amigas, profundas, locas, sufridoras, madres, guerreras. Somos todo lo que nos haga falta ser, sin tener que renunciar a ser niñas. Todo eso nos recuerda Tarha, como en un viaje ancestral a lo más arraigado de nuestra estirpe, en este canto al autoconocimiento y a la sororidad.


5.- «Insólitas. Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España», edición de Teresa López-Pellisa y Ricard Ruiz Garzón.


Andaba detrás de este libro desde que escuché hablar a Teresa López-Pellisa, junto a Sofía Rhei, Lola Robles y Elia Barceló en el I Golem Fest de Valencia, hace un año aproximadamente. Hasta que al final lo he recibido como regalo. ¡Y qué regalo!

Pese a que las 500 páginas –entre la introducción y los textos– asustan, el libro se lee muy rápido, puesto que se trata de relatos, algunos de ellos bastante breves. Las antólogas han hecho una labor excelente al recopilar una historia de cada autora entre las numerosas que tenían en su haber literario. Pese a que han cercado la búsqueda en autoras que cultivan el cuento de manera asidua y han publicado al menos un libro de relatos o cuentan con algunos relatos en antologías relevantes, el trabajo es digno de elogio.

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En esta compilación, hay temáticas variadas, la vastedad de la condición femenina plasmada con riqueza y diferentes enfoques a la hora de abordar lo insólito, ya sea entremezclado con lo cotidiano o carente de ello.

Debo decir que he descubierto a numerosas autoras latinoamericanas, cuyos cuentos me han cautivado. Sus letras, sus temáticas, su manera de sentir. Qué pena no haber tenido acceso antes a ellas, porque me he perdido algo grandioso. Sin desmerecer a nuestras autoras, por supuesto. Lo que pasa es que a la mayoría de ellas sí las conocía.

Historias como Mi hermana Elba, de Cristina Fernández Cubas, La densidad de las palabras, de Luisa Valenzuela, Abel, de Anacristina Rossi, El huésped, de Amparo Dávila, Yo, cocodrilo, de Jacinta Escudos, Gracia, de Susana Vallejo y El ángel caído, de Cristina Peri Rossi me han llegado al alma.

Ojalá pronto una segunda antología.


6.- Binti. La mascarada nocturna, de Nnedi Okorafor. Traducido por Carla Bataller Estruch.

Conseguí este libro cuando Carla y Elena, editoras de Crononauta, vinieron a la Librería Bakakai de Granada a presentarlo. Tenía que completar la trilogía.

Conforme he ido siguiendo la evolución del personaje principal, más he podido admirar la verosimilitud con la que ha sido construido. Binti es una joven de 17 años, con una gran madurez y, sin embargo, con la inocencia típica de su edad. Como mujer arraigada en las costumbres familiares y locales de su tribu, la himba muestra un fuerte sentido del deber y la obediencia. No obstante, su condición de maestra armonizadora y su afán de conocimiento hacen que se cuestione algunas de las imposiciones y restricciones a las que se ve sometida.


Este tomo está narrado en primera persona, salvo tres breves capítulos, que se cuentan en tercera persona. Una vez más me han sorprendido los constantes giros de la trama, las segundas intenciones de algunos personajes, o cómo se entremezclan la ciencia y la espiritualidad. Y el alcance de algunas acciones frente a la insignificancia de otras.

Lo más espectacular es el final abierto. La de ideas que suelta la autora en cada página es un anticipo de la cantidad de ideas que quedan en el aire, calculando sus posibilidades de ser, cuando la historia llega a su fin.  



¡Esto ha sido todo! Gracias por pasarte a leer. Nos vemos en unos días, con la crónica de la presentación de Las 23 hojas del mar.





lunes, 14 de octubre de 2019

Día de las Escritoras



Hoy, 14 de Octubre, se celebra el Día de las Escritoras. Aprovecho para actualizar la agenda:

El pasado 25 de septiembre presenté mi poemario inédito «Sintomatología de la perdición» –tengo un serio problema con eso de alterar el orden de las cosas– en formato recital, en el Camino del Avellano, dentro de la programación estival del Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas».






















¡Gracias por las fotos, Chevalbleu!

Y esta mañana, con puntualidad y rigor, la web Origen Cuántico ha querido homenajear a las escritoras de género publicando un microrrelato por autora. Entre todas las aportaciones, de ciencia-ficción, terror y fantasía, podéis leer mi texto Performance.

https://www.origencuantico.com/dia-de-las-escritoras-en-origen-cuantico/


Por otra parte, lo que nos traemos entre manos desde el Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas» para inaugurar este nuevo curso es bien interesante: 

Tarha Erena Alora Sarmiento López presentará su nuevo poemario «Todas las mujeres alguna vez» el jueves 24 de octubre en el hotel Gar-Anat, con el acompañamiento musical de Victoria Cruz. Si nunca has visto a esta artista en directo, te la recomiendo. Su visceralidad te atrapará.




¡Y eso no es todo! 

El viernes 25 de octubre recibiremos en el Instituto de América de Santa Fe a Mónica García Rodríguez, autora de Las 23 hojas del Mar, que estará arropada por el ilustrador Jotta y por los integrantes del Club de las Letras. 




¡Larga vida a las escritoras! ¡Y a los clubes de lectura!

Gracias por pasarte a leer. Nos vemos en 15 días con una nueva lista de lectura.


viernes, 27 de septiembre de 2019

Libros leídos en septiembre



Septiembre suele ser el mes en el que se me acumulan los compromisos anteriores al verano y las tareas pendientes, en general. Es inevitable, por mi parte, y empiezo a entender que a otras personas les debe pasar igual... Puesto que también se les ralentizan los proyectos que tenían conmigo. Una sigue escribiendo, corrigiendo, ideando y planificando, mientras salen las cosas.

Y leyendo.


1.- En el nombre del cerdo, de Pablo Tusset.

Este libro me lo prestó una amiga y se ha tirado unos meses en la lista de lecturas pendientes. Igual que «a todos los cerdos les llega su San Martín», a todos los libros apilados les llega su momento especial. Y vaya, me ha pillado el final del verano con ganas de una historia de psicópatas.

He disfrutado mucho de esta novela contextualizada en el cambio de milenio, con un comisario a punto de jubilarse, que no desea quedarse pasado de moda y, poco a poco, se va planteando ciertos cambios y transgresiones. Algunos con el permiso de su señora, ante la que le sale una vena muy entrañable.


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Me encanta cómo están construidos los personajes y cómo se dan las interacciones entre ellos. La relación entre T y Suzanne podría haber incurrido en tópicos, en cuanto Tomás se va de la lengua y le confiesa a su enamorada sus traumas de la infancia, atreviéndose a hablar de cosas que tiene muy enterradas. De no ser porque el Inspector Jefe de la Brigada Central de Homicidios le saca media vida y dos maneras diferentes de analizar las cosas.

Me gustan, también, el humor ácido que lo impregna todo, el contraste entre el Comisario y el agente encubierto y las múltiples referencias musicales, culturales, sociales y literarias, que ayudan a encuadrar la historia en el tiempo.

Mención aparte merece el pueblo ese extraño y misterioso, del que solo se intuye que ha de estar enclavado en una zona pirenaica. La variopinta parroquia, el ambiente ofuscado, la endogamia, las leyendas locales... Por momentos he regresado a mi primer verano en una aldea perdida del Bierzo Alto, donde he pasado algún que otro verano.


2.- Cinco panes de cebada, de Lucía Baquedano.

Otro de pueblos dejados de la mano de dios. Salgo del ficticio San Juan del Horlá y me adentro en Beirechea, Navarra. Este libro lo cogí prestado de mi herbolario de confianza, que es de confianza no solo por lo bien que me atiende la propietaria, sino por ese cesto lleno de libros para todos los gustos que me recibe nada más entrar.

Siempre me ha cautivado el hecho de que un personaje sea sacudido de su contexto habitual, para demostrar su capacidad resolutiva. Le aporta la ventaja de vivir más vidas de las que le tocan a quien se atrinchera en su zona de confort. Es ahí cuando se ponen a prueba su valía, sus habilidades. Y más en una profesión como la de maestra.




Me gusta cómo se retrata esa desconfianza típica de quien llega a un sitio que no conoce y, a la vez, de quien recibe a su alrededor a alguien que no conoce. Ese esfuerzo que deben hacer ambas partes por respetarse, conocerse, ayudarse, entenderse... Está bien reflejada la voluntad de la joven maestra, que tiene muy presente su infancia y tira de sus recuerdos para empatizar con su alumnado pero, por encima de su vocación, se deja ver todo el tiempo el deseo de sentirse útil.

Por otra parte, pese a que la obra tiene ya más de 30 años, esta cuestión de los maestros rurales sigue estando vigente. Se retrata una época en la que la tendencia era irse a la ciudad a prosperar, mientras que ahora hay una retirada de las ciudades; una vuelta a la vida tranquila y natural.


3.- La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Traducción de Fernando de Valenzuela.

Recuerdo ver este libro anunciado por doquier, cuando era muy chica. Por aquel tiempo, no tenía muy claro el significado del concepto “levedad” pero, el título me conquistó. Desde entonces, han sido muchas las personas que me han recomendado esta lectura. Y, en unas de esas donaciones altruistas que hacemos los integrantes del Club de las Letras de Santa Fe, apareció un ejemplar. De modo que me lo pedí.

Entiendo perfectamente por qué me han hablado tan bien de esta historia: cuenta con un narrador que parece que lo sabe todo –no solo en cuanto a lo que a sus personajes se refiere, sino sobre la vida, en general– y con referencias constantes a la mitología y a la filosofía, así como al psicoanálisis.


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Kundera se muestra como el perfecto observador. Su historia sirve de excusa para cuestionar los preceptos de la religión. Las situaciones que describe mediante las interacciones de sus personajes, no son más que una manera de ayudarse a reflexionar sobre lo cotidiano. Algo tan mundano como las relaciones entre hombres y mujeres sirven de base para hacer un exhaustivo análisis social, político y filosófico de la vida. Muy necesario, por cierto, en esa época de represión intelectual que, como artista, le tocó vivir tras  la invasión soviética a la antigua Checoslovaquia. Así, deja constancia de las secuelas del socialismo inmovilista, de la Primavera de Praga, del exilio, de la degradación de un cirujano hasta convertirse en limpiacristales... Y los lectores se cuestionan desde la perspectiva de sus personajes, todas las posibilidades que se plantean –y las que no– como alternativas a cada final.



4.- «Elevamos sueños/Maldito escalón», microrrelatos seleccionados de los Premios IASA 2015-2017. Editado por IASA ASCENSORES.

Lo vi por la Biblioteca de Santa Fe y recordé que yo participé en la edición de 2017. Al leer a todos los finalistas de cada convocatoria, me doy cuenta que unos sintagmas dan más juego que otros. Al menos, me da la impresión de que los microrrelatos quedan más limitados y pobres, en general, si están condicionados por un sintagma con connotaciones negativas, en comparación con los que utilizan un sintagma que bien podría ser una promesa o un hermoso recuerdo.


La imagen puede contener: césped, exterior y naturaleza


Y es que la condición para participar en el certamen, en ambas ediciones, era que en el texto apareciese el sintagma dado.


5.- Rosa candida, de Auður Ava Ólafsdóttir. Traducción de Enrique Bernárdez.

La primera lectura del Club de las Letras de Santa Fe prevista para este curso. Una de las compañeras nos puso los dientes largos al decir que ella ya había leído el libro este verano y que la autora había sido un gran descubrimiento para ella. Corroboro que yo también me he quedado con ganas de más.

Si bien es cierto que el libro presenta ciertas particularidades en la escritura –marca de la casa–, de manera que, a veces, junta dos ideas en la misma frase, las descripciones resultan fuera de lugar, o existe cierta confusión entre lo que dice un personaje y lo que responde otro, la historia es muy curiosa: un joven apasionado de la jardinería, se lanza a la aventura de intentar resucitar la mítica rosaleda de un famoso monasterio con el objetivo de entretenerse en hacer lo que mejor saber hacer, a la vez que reflexiona sobre su situación personal. Envuelto entre plantas, se siente cerca de su difunta madre, y trata de definir cómo percibe su reciente paternidad y la relación con la madre de su hija, con la que no sabe cómo relacionarse.


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Me ha encantado el personaje principal, Arnljótur, un joven islandés de 22 años que piensa constantemente en la muerte, el cuerpo y las plantas, según confiesa él mismo. Sus ideas, no obstante, van ampliando el cerco, según conversa con el padre Tomás, hasta que terminan centrándose en la familia, su responsabilidad como padre, el amor, la compañía. El muchacho habla latín y parece que está viajando por el sur de Europa, según lo que cuenta. Describe con precisión su tierra, su invernadero, todo lo aprendido gracias a su madre y la rosaleda del monasterio, pero en ningún momento da ninguna localización, ni referencia histórica o cultural.

El libro, que ganó cinco premios entre 2008 y 2011 –y resultó finalista en otros tantos– es un gancho en la mandíbula a las historias dramáticas. Casi con un planteamiento de novela juvenil, la autora cuenta lo preciso, según se le pasa al protagonista por la cabeza, directa y honesta. Tan carente de adornos como de cargas emocionales innecesarias, expone situaciones de gran crudeza contrapuestas a una ternura permanente, como la que destilan las conversaciones telefónicas con su padre, o las rutinas con su bebé.


Esto ha sido todo. ¡Gracias por pasarte a leer! 
Es posible que en dos semanas tenga alguna noticia que dar...


viernes, 13 de septiembre de 2019

Me vas a buscar la ruina


¿A quién no le han dicho eso alguna vez? A mí, desde luego, muchas. El problema comienza cuando no es una voz externa la que acusa, sino la propia.

Tras un primer arrebato de intuición, al que nunca haces caso, los golpes y las caídas se suceden de manera cíclica, hasta que aprendes a identificar los patrones. Así es como te sientes saturada, primero, y desbordada, después; hasta que dejas de lamentarte y aceptas que la única responsable de tu vida eres tú misma. En ese momento descubres tus habilidades y aprendes a prescindir de lo que te sobra.


Si estás en las mismas circunstancias y te apetece enfrentarte a tu impostora interior o, simplemente sabes de qué va la cosa, acércate. Podremos filosofar entre todos los asistentes.


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viernes, 30 de agosto de 2019

Libros leídos en agosto



Bueno, bueno... Parece que, tras un ajetreado julio y un convulso agosto, aún me quedan los primeros días de septiembre para intentar engañar al cerebro con la idea de que estoy de vacaciones. Sea como sea, a pesar de mis muy abundantes y variadas movidas, he conseguido rascar algunos ratitos para leer:


1.- «Tantrum», revista de relatos extraordinarios #1 y #2. Editado por Impresiones Privadas. Ilustraciones de Cristòfol Pons.

Me he tirado más de un año detrás de conseguir los ejemplares físicos de esta revista. De hecho los encargué el verano pasado en la librería Gigamesh... Y los recogí el mes pasado. Así que me hicieron el trayecto en ferry Ibiza–Barcelona la mar de amena.

La iniciativa me encantó desde el primer momento. Una revista cuatrimestral con tres relatos ilustrados y, de ahí en adelante, entrevistas y firmas invitadas. Un precio asequible, un diseño llamativo y un juego de mesa en la contraportada.


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Ya había leído algo de Santiago Eximeno, pero desconocía la obra de Tomás Rivera y de Sam G. C. –el resto del consejo editorial–, de modo que me apetecía indagar en sus páginas. El sabor de boca es agradable, sin duda. Y me consta que, a cada nuevo número, se van incluyendo nuevos extras en la revista. Me he hecho una idea del estilo de cada autor y, pese a que me gusta variar las lecturas, lo cierto es que me quedo con ganas de más.



2.- Preventorio, de Carlos Semper Revuelta. Ilustrado por Cecilia G. F.

Este libro ha sido un regalo que mi hijo ha recibido. Primero lo leyó él y, aunque se angustió mucho en algunos pasajes, me lo recomendó. Está claro que leer esto a los trece debe dar un poco de susto...


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A mi edad, no tanto. La historia está bien construida a nivel argumental y la edición de Dilatando Mentes entra muy bien por el ojo, con muchos detalles visuales y bastantes extras que aportan un valor añadido. No obstante, me resulta chocante que un libro tan trabajado por parte de la editorial, contenga tantos errores de puntuación y, además, tantas incongruencias en los tiempos verbales. Me explico: El autor alterna dos líneas temporales narradas en pasado pero, cuando la acción se pone candente, pierde el control y acaba relatando las escenas en presente. Entiendo que esas cosas suceden antes de una revisión profesional del manuscrito. Nunca después. La sensación, tras haber tenido durante días en las manos un libro tan cuidado por fuera, es agridulce.



3.- El corazón de la gacela, de Mari Luz Escribano.

Este libro ha sido la lectura poética conjunta del mes por parte del Club de Lectura Feminista y LGTBI “Lees Otras Cosas”, que organiza eventos estivales en el Camino del Avellano.




Escribano era una desconocida para mí y, con unos pocos versos, ha logrado meter su angustia de infancia perdida en mí, igual que lo hiciera Miguel Hernández cuando lo leía de pequeña. Directa y descriptiva, tira de sus recuerdos con naturalidad y crudeza. Me he hecho el propósito de conseguir su Sopas de ajo, texto autobiográfico, para conocer su entorno y su vida más en profundidad.


4.- «Magistral Sinfonía». Contiene los cuentos Las aves cantoras, de Josefina Arias y El gorrión y el canario, de Encarna Urbano. Ilustraciones de José Sánchez Moyano.

Lo conseguí en Marbella, de la mano de la misma Josefina, en la presentación de Las 23 Hojas del Mar. Me llamó la atención el estilo de las ilustraciones, que resultan muy vistosas y bien compuestas. De hecho, mi hijo –que tiene fijación por los pollos– se tiró a él de cabeza. Acostumbrado a meterse auténticos tochos, este librito le debió resultar un jugoso pasatiempo.




El gorrión y el canario me ha sorprendido por su moraleja. Es una historia muy sencilla que, a la vez, encierra múltiples lecturas.


5.- «Historias que no envejecen», de Mónica García Rodríguez.

Este es el cuarto libro que leo ya de Mónica. Lo adquirí cuando vino a Santa Fe a presentarlo y lo tenía a la espera del momento ideal. Conforme más la conozco a través de sus páginas, más me percato de su necesidad de contar historias; de retratar la realidad desde diversos puntos de vista y de dar prioridad a los detalles que suelen pasar desapercibidos.


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Retorcida, guasona, ocurrente, perspicaz, sensible, aguda y, ante todo, observadora, Mónica tiene razón cuando afirma que, de las 65 historias que conforman su antología de textos, seguramente haya una que te toque la fibra sensible o te resuene de alguna manera. A mí, Silencios de biblioteca me ha hecho sonreír, de lo mucho que me recuerda mi manera de analizar las cosas.



Y esto ha sido todo. ¡Gracias por pasarte a leer! Nos vemos el 25 de septiembre en el Camino del Avellano. Presentaré un trabajo poético y visual del que todavía no puedo hablar. Seguiré informando…



domingo, 18 de agosto de 2019

La escritora que vino del Mar



Hace tiempo que quiero hablar largo y tendido de Mónica García Rodríguez pero, como todo en esta vida, he tenido que esperar al momento adecuado. Nos vimos durante el puente de Andalucía, para empezar a cuadrar planes y organizar los proyectos con un poco más de cercanía.

¡Lo que nos ha cundido desde entonces! Ella ha culminado su obra y yo he estado ahí para facilitarle el tránsito de hojas con el Club de las Letras de Santa Fe. Como no podía ser de otra manera, le ha quedado un libro precioso:




El miércoles 14 de agosto tuvo lugar la presentación de esta disparatada fábula para todos los públicos en la Sociedad Recreativa y Cultural Casino de Marbella. Las 23 Hojas del Mar tuvo una excelente acogida. 



Con Jotta, el ilustrador, Mónica García Rodriguez, la autora,
y Josefina Arias, escritora. 
Foto de Miguel Rodríguez Rodríguez.


Tuve el inmenso placer de compartir mesa con la autora y con el ilustrador de la obra, Jotta, toda una celebridad en la ciudad. Su breve intervención, además, me llegó al alma, por todo el significado que fue capaz de dar a tan pocas palabras.



Con Antonio, el director de la SRC Casino de Marbella 
y Andrés, el editor de Ediciones Algorfa.
Foto de LV Mon Producciones.


Mónica desveló durante el evento los entresijos de su historia y explicó que ha decidido destinar sus beneficios de la venta a un proyecto estudiantil denominado La ola de los valientesuna comunidad de "Chavales que ayudan a otros Chavales". Dejo el enlace a su web:


Foto de José Quero.



Por mi parte, he contribuido en la obra con un prólogo que aporta respuestas al propósito de la autora, de contar con el club de lectura para compaginar su fábula fantástica con nuestros relatos. Asistí como representante del Club de las Letras para explicar los detalles de la colaboración entre ambas orillas.

El jueves 15 volví a acompañar a la autora en la Feria del Libro de Marbella. Fui testigo de lo muy querida que es Mónica.



Firma de ejemplares, en el estand de Ediciones Algorfa. 


Me ha encantado Marbella, pese al poco tiempo que he tenido de perderme por sus calles. Próxima parada para la presentación de Las 23 Hojas del Mar: Santa Fe, Granada.


La imagen puede contener: 15 personas, incluidos Erika Cipré y Monica Garcia Rodriguez, personas sonriendo, interior
Integrantes del Club de las Letras de Santa Fe 
durante la presentación del libro Historias que no envejecen.
Foto del tito Antonio.



Esto es todo. ¡Gracias por pasarte a leer! Volveré en 15 días con la lista de lecturas del mes.