jueves, 28 de marzo de 2019

Libros leídos durante marzo


¡Cómo se me pasan los días de rápido!

Ya termina marzo y puedo mover de sitio unos cuantos libros. Tengo tres pilas de libros pendientes: dos sobre la cómoda, que es gigante y capaz de albergar media biblioteca escolar, y otra sobre la mesilla de noche. Qué gusto ir reubicando los libros leídos, tras la sacudida mensual de rigor, por las vitrinas del salón. Vitrina, sí. Total, somos tres en casa. ¿Para qué necesito tantos platos?

1.- "Dark Fantasies. Antología de fantasía oscura", coordinada por Mariano Villarreal. Portada realizada por Tullius Heuer.

      Este libro ha sido una donación de uno de los mejores lectores que conozco: mi hermano. Raro es el mes que no me pasa un lote de lecturas que, con todo el dolor de su corazón, no podrá releer nunca más por falta de tiempo. Se trata de un volumen temático con dieciséis historias -que me he ido chutando a raíz de una por noche, antes de ir a dormir- dividido en dos partes.

      En la primera, Dark Fantasies, encontramos diez firmas extranjeras prácticamente inéditas en nuestro país, pero muy conocidas en la literatura anglosajona: Alyssa Wong, Angela Slatter, Eugie Foster, Damien Angelica Walters, Rachel Swirsky, Mike Resnick, Lucy A. Snyder, Maria Dahvana Headley, Mercurio D. Rivera y Caroline M. Yoachim. Los textos que se presentan han sido merecederos o nominados de los galardones internacionales más importantes del género fantástico, como son el Nebula, el World Fantasy, el British Fantasy y el Bram Stoker.


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      En la segunda, Oscuras Fantasías, nos sorprenden cinco relatos y una novela breve espectacular seleccionados en convocatoria abierta, donde me ha reconfortado encontrar a Elia Barceló y a Teresa P. Mira de Echevarría junto a Víctor Selles, Ferran Varela, Alfredo Álamo y Ludo Bermejo.

      Me ha encantado el equilibrio entre autores y autoras; entre escritores consagrados o veteranos y otros menos conocidos; entre temáticas. Pero, sobre todo, me ha parecido una propuesta valiente y novedosa el hecho de dejar un espacio propio a las obras foráneas traducidas y otro para el personal encargado de las traducciones. Los traductores son Arrate Hidalgo, Alexander Páez, Pilar Ramírez Tello, David Tejera Expósito, Mª Pilar San Román, Ramón Peña, Manuel de los Reyes, Manu Viciano y Carlos Pavón.


2.- "Kilómetro 93", de Patricia Moreno Raya.

     En la entrada de la quincena anterior hablé de este libro y de su autora en profundidad. Si no te has pasado a leer, te recomiendo que lo hagas.

https://erikaciprelallamada.blogspot.com/2019/03/nos-vemos-en-el-kilometro-93.html?spref=fb&fbclid=IwAR1tLWOGMDR-NcIIgnCi_fFK87X4akPiSnuLVGMX22qDwTgxWJsDtbPeEcg

Entenderás, de paso, el significado de estas fotos.




La imagen puede contener: Patricia MRa, sentado e interior


3.- "Crónicas del Fin. Una grieta en el cielo", de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina. Ilustrado por Libertad Delgado.

      Este libro se presentó en la librería Picasso Cómics de Granada en octubre del año pasado, un sábado por la mañana. Y fue de esos sábados por la mañana en los que se dieron las tres circunstancias mágicas: tenía el coche a mi disposición, podía acercarme a la ciudad y no había planes mejores hasta la hora de comer. Así que allá que fui.


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      Yo seguía de cerca las diversas propuestas de escritura del tándem fantástico, pero me gustó escuchar en directo la historia de cómo el tomo fue ideado -y comenzó siendo autopublicado- en formato temporadas y luego fue recopilado por Alethe Ediciones para una edición tradicional. La joven ilustradora granadina había sido la encargada de realizar las portadas de cada volumen, de modo que no pudieron prescindir de su talento con la portada definitiva.

     He disfrutado mucho la lectura. Yo, que durante años he vivido pensando que ya tenía el cupo lleno de fantasía épica y aventuras, desde el año pasado estoy experimentando un repunte en este tipo de libros que me sorprende. Unos personajes brillantes, carismáticos y bien trabajados cargan con el peso de un mundo apocalíptico plagado de atrocidades y de recónditas oportunidades y descubrimientos en cada una de ellas. Confieso mi devoción por Décima, una pedazo de mujer -y nunca mejor dicho- con la que comparto problemas auditivos.

      Hay un detalle, no obstante, que me chirría: que los autores empleen "un hombre" para referirse a una persona y "el hombre" para hacer mención de la humanidad. Hoy en día se me hace muy arcaico, máxime cuando el gremio de la corrección insiste en que es una de las correcciones que más llevan a cabo. Por lo demás, este libro va directo al pilón denominado "Lo que mi hijo quiere leer, pero no se atreve todavía".


4.- "De gigantes y hombres", de Román Sanz Mouta.


De Gigantes y Hombres

     A Román lo vengo leyendo por entregas en sus múltiples colaboraciones por distintos blogs y espacios de escritura desde hace un par de meses. Hemos coincidido en un chat de escritores y me llama mucho la atención su estilo. Cuanto más conozco de él, más me encandila su manera de plantear historias.

    Me gustó buscarle por lektu y hallar este breve diario que he descargado en la modalidad de pago social. Esta es la valoración que he dejado en abierto:





Viaje interior
Como en una batida de reconocimiento, el personaje sale de sí mismo, onírico y febril, para explorar todas las opciones alternativas que se le plantean a la tentativa de suicidio. Una maravilla.



5.- "Querido hijo: estás despedido", de Jordi Sierra i Fabra. Ilustraciones de Magalí Colomer.

     Esta ha sido la lectura conjunta del mes; me la recomendó personalmente la dinamizadora de la Biblioteca Pública de Santa Fe. Mi hijo se quedó un poco traspuesto al leer el título. Cuando se fijó en el autor -del que ya ha leído otras obras, todas desternillantes y transgresoras-, se quedó un poco más tranquilo. Pero solo un poco. El golpe de efecto es bueno.


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       Hemos reído, nos hemos preocupado, nos hemos hecho preguntas trascendentales, sobre todo él -"mami, ¿tú me despedirías?"- y a la par que los personajes, nos hemos planteado soluciones desde todos los puntos de vista. Me parece esta una obra curiosa para que los preadolescentes reflexionen sobre algunos comportamientos.


6.- "Muertes de perro", de Francisco Ayala.

     Durante este segundo trimestre hemos tenido un problema en el Club de las Letras. Resulta ser que las lecturas previstas para febrero y marzo no llegaron a tiempo debido a un cambio de almacén por parte del Centro Andaluz de las Letras. Así que para compensar y no alargar la espera, la Fundación Francisco Ayala nos ha distribuido ejemplares de una de las novelas del autor granadino. Se trata de una reedición especial, perteneciente a la Colección III Centenario de la RAE, con dos estudios introductorios sobre el estilo del autor. Uno de José María Merino que analiza la obra y otro de Carolyn Richmond, que profundiza en las memorias de Ayala con tal de desglosar su proceso creativo.



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     Ayala, del que conocía algunos de sus ensayos, me ha llegado. Pese a ser este un libro ficticio sobre el contexto social de una dictadura en una imaginaria república de Centroamérica; un tema que a priori me resulta aburrido. Escrito en 1958, no me extrañaría que siguiesen los lectores cuestionándose de qué país está sacando referencias o a qué sociedad está criticando, pues algunas formas de actuar todavía siguen vigentes. Pero nada más lejos de esa sospecha, como el mismo autor explica en "El fondo sociológico en mis novelas", ensayo de 1968 que se incluye en la susodicha edición.

     Lo mejor, no obstante es que, en una época en la que los autores masculinos eran unos cáusticos en su mayoría, pues su ámbito de observación se limitaba a su entorno social, Ayala tenía sensibilidad sobrada para fijarse en todos los pormenores. De hecho, las mujeres tienen un importante peso en la historia, empezando por la esposa del dictador y terminando por sor Práxedes, que bien sabe mover sus hilos desde el convento. Me ha picado la curiosidad como para buscar el desenlace de esta historia, "El fondo del vaso".


Esto ha sido todo. Gracias por pasarte a leer. ¡Hasta la quincena que viene!





jueves, 14 de marzo de 2019

Nos vemos en el Kilómetro 93



Conocí a Patricia Moreno Raya a finales de verano. Me ficharon como educadora de tarde en un coworking al que los papás y mamás podían ir acompañados de sus bebés y resultó que una de las mamás que había solicitado el espacio de trabajo lo necesitaba para escribir.

¡En cuanto descubrí que era escritora, me volví loca! Otro aliciente más para ir a trabajar. A ella también le hizo gracia, como era de esperar y, cada tarde, al recoger a su pequeño, cruzábamos algunos comentarios sobre las lecturas que teníamos entre manos, las novedades editoriales y nuestros propios proyectos.

Nos intercambiamos nuestros libros. Ella me pasó su primera novela editada, La tercera planta, y del tirón le propuse que viniese a presentarla al Club de las Letras de Santa Fe, del que formo parte. Acordamos fecha con las compañeras de lectura y, conforme me acabé el libro, preparé una entrevista.


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                            La tercera planta.
                            Editorial Artificios. Colección Allegra Noir.
                            www.artificios.net



Hablamos de los clichés de la novela negra -de cómo ella se los suele saltar- y de cómo consigue aunar algunos componentes para que la novela sea considerada romanticnoir; de su profesión como farmacéutica en un hospital, que queda retratada y aporta unos valiosos conocimientos que son un punto a favor; y de su voluntad de ambientar gran parte de la trama en Granada, su ciudad. También mencionamos su faceta como poetisa, con la que obtuvo el Premio de Poesía de las Justas Literarias de San Ginés de la Jara en 2018. Mis compañeras quedaron absolutamente fascinadas con ella.



La imagen puede contener: 3 personas, personas en el escenario

 Presentación de La tercera planta.
16 de noviembre de 2018, Santa Fe.



Durante los meses que estuvo en el coworking, le dio tiempo a negociar la edición de su segunda novela, Kilómetro 93, que lleva unas semanas a la venta. Yo ya estaba al tanto del lanzamiento gracias a las redes sociales, pero me llevé una sorpresa monumental cuando Patricia manifestó su deseo de repetir la experiencia de sentirse acompañada por mí. En esta ocasión, se refiere nada más y nada menos que a la presentación oficial de su libro en Granada

Así que, como puedes imaginar, te traigo una reseña:

¿Cuántas veces has viajado en coche compartido? ¿Se te ha ocurrido pensar en la gran variedad de desconocidos que comparten vehículo para viajar de un lado para otro?᷾
Cinco pasajeros. Un asesino. Una víctima. Un accidente que conllevará la pérdida de memoria de los sospechosos complicando una investigación que girará en torno a estos personajes que verán sus vidas amenazadas por el recuerdo.




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Kilómetro 93.
Editorial Tandaia.
www.tandaia.com



Me reafirmo en todo lo que pensé de Patricia al leer La tercera planta

Su estilo personal y desenfadado se sigue perfilando; es fácil identificarlo. Vuelve a ambientar gran parte de los hechos en Granada y alrededores y nos demuestra que conoce su tierra como la palma de su mano. Hace un retrato social muy fino, en pocos comentarios, sobre las pocas oportunidades laborales de la ciudad, la mala follá característica y lo asfixiante que resulta "este pueblucho" para alguien acostumbrado a moverse en ciudades más grandes.

Nos presenta un panorama cotidiano hoy en día como base para la historia: Un coche compartido para un trayecto Granada-Madrid. Y la historia arranca con un flashforward que anuncia que el coche no llega a destino porque el conductor se estrella. Ahí es cuando el lector se da cuenta de que va a necesitar toda la frescura que la autora sea capaz de aportar, porque el ambiente se hace cada vez más asfixiante.

Me explico: Cinco pasajeros en un coche, en agosto a media tarde. Eso no puede acabar bien de ninguna de las maneras. El copiloto es el único que parece tener ganas de dar palique, pero la mitad de lo que dice son inconveniencias. Tanto es así que el conductor pierde el control del volante por hablar con él. Una podría pensar que ya hay sospechoso de asesinato. Pero en realidad es ahora cuando ese seco día de agosto se te mete en la garganta y no te deja respirar.

El agobio crece cuando tres de los pasajeros han de permanecer en el hospital, sin más entretenimiento que mirar a través de los ventanales -esos que no se pueden abrir- y soportar a familiares preocupados en exceso porque la amnesia les impide reconocerles. A la reclusión de los amnésicos se suma la prohibición de salir de Granada que el inspector de policía impone a los madrileños, con el consiguiente agravante del estado de ánimo. "Va, se puede mejorar; hagámoslo", debió decirse Patricia.

Y eligió como causante de la muerte y de la amnesia un escape de monóxido de carbono. "Pero no es suficiente, a esto le falta humor". Y aquí es donde la autora se luce. Porque no hay palabras en sevillano suficientes para definir el tipo de humor de cada uno de los personajes. El conductor era un vinagre; su novia es una malaje; el padre de ella algo así como el Dr. House; la madre de la jovenzuela una pejiguera controladora; y el inspector un absoluto incordio. Ante semejante estampa, doy fe de que el sentido del humor es uno de los puntos fuertes de Patricia, puesto que no se trata de algo evidente, sino de una elaborada crítica social.

Pero vamos al meollo... 

La amnesia es un elemento bien manejado. Quienes la sufren pasan por varios estados de lucidez. Uno despierta del coma con sensación de paz y afirmando que piensa disfrutar de esas vacaciones que le da su cabeza. Luego de plantear ese punto de vista a sus compañeros, la intuición y algunas cosas que encuentra por su casa le llevan a creer que no le gustaría regresar a su vida anterior. Y que la de ahora es la buena. De modo que enreda a otra de las amnésicas; la que tiene el don de dejarse enredar con facilidad. Y la jovenzuela -que se lleva tan mal con su madre porque tiene a quien salirle- aprovecha que su abuela la cuida en la casa familiar y que no la dejan relacionarse con nadie para hurgar en su interior y llegar a una tremenda conclusión.

Ahí nos damos cuenta de la complejidad femenina.

Los personajes masculinos salen perdiendo. Y este es un punto importante de madurez en el proceso de escritura, puesto que en su primera obra no era así. En esta ocasión son ellas las que aprovechan las horas muertas para urdir -con mayor o menor acierto-; las que dan palos de ciego hasta que alcanzan algo blando; las que hurgan en su interior, pese al aparente desconocimiento. Las que apuestan por sí mismas, en definitiva, como ejecutoras de su propio destino, pues son sus actos en exclusiva los que determinan si se cubren de gloria o de ruina.



Y a partir de aquí, prefiero escatimar en detalles, como hace Patricia con sus historias. Sus libros son ágiles, cuentan lo que tienen que contar y no se entretienen en divagaciones. A mí me gustaría analizar más a fondo la novela, pero seguro que acabo diciendo algo que no debo y paso a ser también sospechosa de asesinato.


  
¡Pero recuerda! Si estás por Granada el próximo día 20, te esperamos.



La imagen puede contener: texto



Para saber más de la autora, síguela en su blog:

http://patriciamorenoraya.blogspot.com/


¡Gracias por pasarte a leer!


miércoles, 27 de febrero de 2019

Libros leídos durante febrero


Querida comunidad lectora:

Os traigo el listado de libros que han desfilado estos días por mis manos, o cuya lectura he podido finalizar este mes. Hay de todo, como en botica, por si alguno de ustedes gusta de inspirarse.

1.- La mecánica del corazón, de Mathias Malzieu. Traducido por Vicente Tuset Mayoral.

     Me lo prestó y recomendó una buena amiga y, en cuanto anuncié que empezaba a leerlo, más gente me recomendó de paso la película (que aún no he visto). El libro tiene su punto como fábula: Un chico al que le desaconsejan los sobresaltos, debido a que su corazón es un reloj de cuco, se enamora de una bailaora que no ve ni torta y no se entera de que ese adorno que lleva el chico en el pecho no se lo puede quitar. No obstante, tiene demasiados anacronismos que pretenden ser graciosas y le restan calidad.






2.- Salvemos La Jarapa, de Weldon Penderton.

     Suelo estar al tanto de las lecturas alternativas que propone el Club de lectura feminista y LGTBI Lees Otras Cosas. Esta me llamó la atención, de modo que reservé el libro en Bakakai-librería centrifugadora de avisos y me pasé por la presentación, que tenía lugar allí mismo. Me gustó mucho lo que contó el autor -un tipo la mar de gracioso, por cierto-, cómo habló de su pequeño cuento de Navidad basado en hechos reales y el pequeño debate que se organizó gracias a que algunas de las protagonistas emblemáticas de la historia estaban presentes. ¡Y la portada desplegable es un puntazo!






3.- La visita del Selkie, de Libertad Delgado.

     En octubre se celebró en Armilla la EurosteamCon Andalucía, y cuando vi que Liber andaría por allí, quise acercarme. Me daba en la nariz que este libro podría gustarle a mi hijo, de modo que le pedí que se lo dedicara. Y me volví a casa muy contenta, tras presenciar la presentación, con mi libro firmado y dedicado; segura de que sería una lectura conjunta legendaria. Cuando digo lectura conjunta, me refiero a que nos metemos en la cama y dedicamos una hora cada noche a leer el libro en voz alta, interpretando a los personajes -que para eso somos actores- y comentando las escenas que más nos llaman la atención.
No me he equivocado. Liber es una artista versátil que ha escrito su historia, la ha maquetado, ilustrado y autopublicado. Se nota en cada detalle la dedicación que ha puesto. Aunque a la altura del tercer capítulo mi hijo se agobió por una serie de desgracias consecutivas, al final la historia le ha encantado y ha dicho que algún día la releerá él solo.






4.- Iridiscencia. Una antología de fantasía, ciencia ficción y terror, ilustrado por Arnau Vendrell y Anira Marín.

     Esto empecé a leerlo en verano, creo. No obstante, debido a mi lentitud a la hora de leer al pc -es algo que ya he explicado otras veces y nunca lo justifico lo suficiente-, he podido terminarlo ahora. En su momento me pareció una buena iniciativa de La maldición del Escritor, cuyos artífices también aportan piezas propias, para visibilizar a la comunidad LGBT en la literatura fantástica. He descubierto a muches de les autores jóvenes que empiezan a despuntar tanto por sus buenas ideas como por su repercusión en las redes sociales.

Iridiscencia



5.- Galerna, de Rafael Díaz Gaztelu.

     Conocí a Rafa personalmente porque fui la afortunada que recibió Exotiempo como ganadora de un sorteo por twitter, allá por noviembre. Hemos coincidido en un par de ocasiones y siento que tengo que acercarme a su obra despacio, con tiento. Tengo sus dos novelas a la espera del momento adecuado y, en vista de su extenso catálogo de autoediciones por Lektu, decidí empezar por lo más breve. En esta antología, Rafa se presenta como un retratista de instantes intensos, con una colección de relatos para leer y releer, en los que descubrir nuevos detalles a cada batida.

Galerna



6.- De Seúl al cielo, de Silvia Aliaga y Tatiana Marco. Ilustrado por Inma Moya.

     Esta ha sido mi jugada maestra del mes. Mi ahijada, que es una fan incondicional del K-Pop, cumple 15 años y al descubrir este libro, tuve claro cual sería mi regalo para ella. Así que me ha dado tiempo a leerlo antes de enviárselo. Aun siendo ajena a esta movida coreana, yo fui mozuela en plena efervescencia de la cultura japonesa, de modo que no he tenido problema para rememorar ciertas sensaciones. El libro está bien escrito y bien resuelto, poniendo de manifiesto el tiempo que las autoras han invertido en él y dejando claro que saben de lo que hablan. Por si fuera poco, las ilustraciones son preciosas.






7.- Lienzos, de Christian T. Arjona. Ilustrado por Gabriel Vilanova Perelló.

     Compré este poemario hace más de medio año, cuando el ilustrador vino a Santa Fe a presentarlo en compañía de Fabio Rondón. Lo leí y disfruté en su momento, pero he sentido la necesidad de retomarlo. De rescatarlo y admirarlo de nuevo, degustarlo, como homenaje póstumo al ilustrador, que ha fallecido en este mes. Es una de estas obras publicadas por una editorial independiente que te cautivan en cuanto pones los ojos sobre ella. Profunda, cromática, voluptuosa, sensorial.






8.- Picio (un perrofaluta en el 15-M), de Ángel Artharis.

     Conocí a Ángel hace 3 años en un micrófono abierto que se celebraba en La Qarmita. Quedamos encandilados de manera recíproca. Él me leyó en su momento y yo me quedé con las ganas de leerle a él. Una va acumulando recuerdos y apilando lecturas hasta que a cada cual le llega el momento. Me he adentrado en esta obra tan personal con el pudor de estar observando escenas íntimas, pues cada relato es un retrato de la sociedad. Ángel es un autor de una sensibilidad extrema. Comprometido -como educador social que es-, observador y generoso, que deja constancia de una galería de injusticias y otra de supervivientes.





Y esto es todo; gracias por leer. En quince días, tendréis noticias frescas.

jueves, 14 de febrero de 2019

Las Cartas de Propp



Últimamente saco este tema a colación con bastante frecuencia por diversos motivos. Uno de ellos es que a veces me aburro viendo películas. Muchos elementos me resultan predecibles. Hala, ya lo he dicho.

Otro es el hecho de que los niños se enganchen o dejen de hacerlo a la lectura. Es cierto que hay que presentarles las ideas de manera atractiva, pero también lo es que hay que mantener un equilibrio entre lo que pueden esperar y lo que les puede sorprender.

A menudo mi hijo se agobia cuando, en un punto determinado de la lectura, sucede algo que le rompe los esquemas. Al margen de que los giros de un argumento se ejecuten con mayor o menor maestría, lo cierto es que cualquier obra sigue unos patrones elementales.

Me refiero a algo que en su momento descubrió el ruso Vladimir Propp. Se entretuvo en analizar cientos de cuentos clásicos y determinó un listado de elementos en común que él denominó funciones. Propuso, entonces, la teoría de que el núcleo más antiguo de los cuentos mágicos deriva de los rituales de iniciación que se estilaban en las sociedades primitivas, puesto que la estructura del cuento fue reemplazando la del rito conforme este decaía.

Esas funciones, un total de 31 que pueden simplificarse, siguen un orden concreto pese a que no tengan por qué empezar siempre por la primera, pero no dejan de configurar una estructura reconocible susceptible de ser descompuesta y analizada.

1.-   Ale­jamiento.                                        2.-   Pro­hibi­ción u orden positiva.           
3.-   Trans­gre­sión.                                       4.-   Interrogatorio. 
5.-   Infor­ma­ción.                                        6.-   Engaño. 
7.-   Com­pli­ci­dad.                                       8.-   
Fechoría o carencia
9.-   Mediación.                                          10.-  Aceptación.
11.- Par­tida.                                                12.-  Prueba.
13.- Reac­ción del héroe.                            14.-  Regalo.
15.- Viaje.                                                  16.-  Lucha.
17.- Marca.                                                 18.- Vic­to­ria. 

19.- Enmienda.                                           20.- Regreso. 
21.- Per­se­cu­ción.                                        22.- Socorro. 
23.- Regreso o llegada de incóg­nito.          24.- Fin­gimiento. 
25.- Tarea difí­cil.                                        26.- Cumplim­iento. 
27.- Reconocimiento.                                 28.- Desen­mas­caramiento. 
29.- Trans­fig­u­ración.                                  30.- Castigo.
31.- Boda o recompensa.


Cuando estudié Educación Infantil, a poco que indagué, descubrí que este asunto tenía mucha miga. Gianni Rodari lo analizó y lo explicó desde un punto de vista lúdico y pedagógico en su libro "Gramática de la Fantasía. Introducción al arte de inventar historias". Y partió de ilustrar las funciones a modo de cartas para jugar a construir historias con la chiquillería.

Yo no podía ser menos. Fascinada por aquel juego para grandes y chicos, elaboré mis propias tarjetas, para jugar con los niños. Son estas:








Llevo casi 20 años con ellas, recurriendo a sus conceptos, los cuales simplifiqué al máximo para evitar asociaciones de ideas. No obstante, hay mucho artista por los blogs que se ha currado las suyas propias. Es cuestión de que, si queréis utilizarlas, rebusquéis entre los que ofrecen la opción de descargarlas e imprimirlas.

¡Que disfrutéis!



jueves, 31 de enero de 2019

Libros leídos durante enero


¡La de libros que leo al cabo del año y hasta ahora no se me había ocurrido compartirlos! Muy mal por mi parte; lo sé, pero nunca es tarde para adquirir un buen hábito. Me he animado a hacerlo gracias a que cada vez que cuelgo en Instagram una foto del libro que voy a empezar a leer, sois muchos los que me hacéis comentarios.

Lo primero que debo decir es que no me da la vida para hacer reseñas. Es algo que tengo asumido, así que no voy a explayarme. Tan solo un comentario con lo más destacado. Otra cosa: Algunos de estos libros los empecé a finales de 2018 -pues siempre suelo llevar una media de cuatro libros de manera simultánea-, de modo que en cada entrada lo que voy a hacer es contabilizar las lecturas que consigo finalizar en ese mes.

Vamos al lío:

1.- "El bosque profundo", de Sofía Rhei.

      Me lo traje del Golem Fest en diciembre y fue mi regalo de cumpleaños.



      Una absoluta preciosidad, ya me lo advirtió Elia Barceló. De estas joyas que pueden ser leídas y releídas sin que parezca que puedas llegar a aburrirte jamás. Me ha hecho recordar mis libros de lectura de EGB, compuestos por numerosos fragmentos de textos variados, con los que tanto aprendí.

2.- "Asalto a las panaderías", de Haruki Murakami. Traducido por Lourdes Porta.

      Me lo leí una tarde en la Biblioteca Pública de Santa Fe, mientras esperaba a que aparecieran mis compañeros del Club de las Letras.



      Una hermosa edición ilustrada por Kat Menschik de dos relatos publicados en los años 80 por separado, revisados para la ocasión. Como viene siendo habitual en el autor, presenta lo onírico como refugio o vía de escape.

3.- "Todos deberíamos ser feministas", de Chimamanda Ngozi Adichie.

     Fue el regalo recibido por mi amiga invisible del club de lectura de Santa Fe.



     Se trata de la transcripción de una conferencia que dio la autora en 2012, traducida por Javier Calvo. Un breve ensayo, donde con mucha claridad y con ejemplos del día a día, se analizan situaciones cotidianas discriminatorias que siguen resultando normales. Si por mí fuera, lo propondría como lectura obligatoria en secundaria.

4.- "El ardid del diablo. Nacerás entre bestias", de René Ruano López.

     Otro regalo que me traje de Valencia. Conocí a René en el Golem Fest y tuvimos ocasión de hablar largo y tendido. Tanto él como su libro han sido para mí una auténtica sorpresa. 



     Es el primer tomo de una saga de fantasía épica, ilustrado por Sergio Román Franco. Voy a adoptar la expresión "tener sed de terio" -con la que me he reído mucho-, que queda más fina que la correspondiente en granadino. Si queréis saber a qué me refiero, habréis de adentraros en sus páginas.

      Os dejo el enlace al vídeo de su última presentación, donde habla de sus aventuras con todo lujo de detalle.

https://www.facebook.com/profile.php?id=100014704535752

5.- Manuscrito inédito.

      Esto requiere una presentación más precavida, puesto que no estoy autorizada para comentar nada sobre libros inéditos... Digamos que he sido lectora 0 de una autora americana internacional de género.
      Al margen de todos los imprevistos de los últimos meses, leer en la pantalla, aunque sea la del ordenador, me resulta difícil. Me distraigo con mucha facilidad. Pero conseguí revisar el archivo que empecé en octubre.
      Tan solo puedo deciros que ojalá consiga editarlo pronto, porque me encantaría releerlo en papel. Me ha removido por dentro.

6.- "La perfecta pócima", de Mónica García Rodríguez.

     Un detalle que tuvo la autora cuando, al comprar uno de sus libros me encontré con que se había agotado: Me compensó por la espera que supondría recibir el ejemplar demandado.

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     Definirlo como despropósito hilarante solo abarcaría la predilección que tiene esta mujer por dejar a su público descolocado. Es que además no dejo de recordar una escena de ciencia-ficción surrealista que me ha dejado muerta.

7.- "La conspiración de las lectoras", de José Antonio Marina y María Teresa Rodríguez de Castro.

      Ha sido la lectura elegida por el Club de las Letras de Santa Fe para este mes.



      Este ensayo ha sido muy revelador para mí en varios aspectos. Desde que empezó a interesarme la literatura, una de las cosas que más me llamaba la atención de épocas pasadas era el concepto de café literario. Y otra, el artisteo adyacente, las Vanguardias, los artistas integrales. Me ha resultado una referencia bien indagada y planteada con mucha gracia sobre el único proyecto en clave femenina de toda esa movida. El Lyceum, la Residencia de Señoritas, las "maridas" que dieron lugar a una auténtica generación de transgresoras, propulsoras del cambio social y de la coeducación, y con un importante papel en la República. 
     
8.- "L´últim patriarca", de Najat el Hachmi.

     Un préstamo de una de mis amigas con las que tengo el honor de hablar en catalán en Granada de manera habitual.



     Es uno de esos libros que tenía ganas de leer, desde que se editó, hace ya diez años, en parte por las buenas críticas que tuvo. Era lo que esperaba y lo he disfrutado. Pero qué triste cuando, al margen de la cultura y de la raza, yo misma me reconozco en algunas de las experiencias que se narran.

9.- "66 noches con Luna", de Mercedes Morón Alonso.

      Lo he ganado en un sorteo celebrado en Twitter de la mano de Pluma de Cristal y de la ilustradora Gemma Martínez.



      Una de esas fábulas con muchas interpretaciones, pero con una moraleja actualizada. Una propuesta interesante en una historia breve y contundente que habla de libertad.



Y esto es todo. Se me han quedado un par de libros casi a punto y tengo una pila de lecturas pendientes que da más miedo que el panorama político mundial, pero espero descubriros otro amasijo de obras variadas el próximo mes.

¡Nos leemos!

jueves, 17 de enero de 2019

Yolanda Camacho



Yolanda Camacho fue la primera autora a la que escuché hablar de sus obras, en el Golem Fest celebrado en Valencia el pasado mes de diciembre, y a la primera que se las compré.

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Lo bueno de regalar libros es que primero los leo yo. Lo reconozco abiertamente, lo digo delante del Papa de Roma si hace falta y ya me he metido en algún lío por ello, pero es lo que hay.

Compré los bolsilibros "El butacón beige", de Cazador de Ratas, para mi socia y "Agramonte", de Editorial Cerbero, para mi compañero de aventuras. Me los leí antes de dejar atrás Valencia, como está mandado. En concreto, el relato cayó tras la empachera de la Cena de Hermandad de la primera noche del Golem Fest (no reventé porque Dios no quiso...), y la novela breve mientras esperaba al muchacho de Amovens que me traería de vuelta a casa.

Os dejo los enlaces para que echéis un vistazo. Tenéis la venia de la señora mayor:

https://www.cazadorderatas.com/tienda/el-butacon-beige/

https://www.editorialcerbero.com/producto/agramonte/

Yolanda me había conquistado con aquellas dos muestras de su trabajo. Y me sonaba que había leído algo más de ella, pero... ¿Dónde?

¡Leñe, ya lo sé!, pensé al cabo de unos días. "Dejen morir antes de entrar", aquella antología de relatos macabros publicada por La web del Terror en el 2014. La rescaté de la vitrina del salón (porque al margen de lo que diga Marie Kondo, cuando me quedo sin huecos libres para almacenar libros, saco cosas que no uso de otros rincones de la casa y hago sitio). Allí estaba su relato "La puerta 21" incluido por ser el  primer premio en la primera edición. Recordaba algo, así que lo volví a leer...

Dejen morir antes de entrar


Tuve, entonces, la misma sensación que me produjo cuando lo leí por vez primera. La misma. Por eso había asociado aquella manera de meter al lector en situación, de ambientar el relato en la normalidad, en lo cotidiano, en lo aparentemente inocuo, con los otros textos.

Y aunque leer en el pc es un deporte que todavía no controlo, de vez en cuando me descargo cosas interesantes de Lektu. Poniéndome al día con "Iridiscencia", descubrí que también tenía su aportación en la antología con "Música para gatos" en la sección de terror. Una gozada, como era de esperar. Podéis leerlo aquí:

https://lektu.com/l/manuel-perez/iridiscencia/9415

Y el último relato que he descubierto es "El infinito nos llama". También podéis leerlo:

https://www.libros-prohibidos.com/yolanda-camacho-infinito-nos-llama/

Tengo pendiente algo de unos avistamientos de ovnis; no sé qué nos habrá deparado la autora en esta ocasión, pero no me lo pierdo:

http://2007secretos.tictail.com/product/la-noche-en-que-vimos-un-platillos-volante?fbclid=IwAR15RL0jStBacdDhJJIJOlfe6GjYwMf0T1t00NHtSGkee9S11-qdgXuD4xQ






jueves, 3 de enero de 2019

Todo comenzó en el GolemFest

Querida comunidad lectora y escritora:
Hace mucho tiempo que no me presentaba por aquí; no por falta de ganas, sino por falta de tiempo. Porque, en efecto, la mala organización incurre de manera forzosa en falta de tiempo. Os lo explico:

Noviembre tocaba a su fin, y yo me sentía saturada de escribir sin llegar al nivel que buscaba; de leer sin parar (acusando el consecuente cansancio día tras día), de atender mil y un asuntos domésticos, laborales, familiares; de experimentar el Día de la Marmota hasta el infinito. Para colmo, una persona de confianza me había propuesto embarcarme en un proyecto y ¡joder, sí! ¡Claro que quería y me hacía ilusión! Y me sentía orgullosa de que hubiese pensado en mí para acometer la empresa... Pero estaba cagada de miedo.

Necesitaba hacer un alto antes de saltar al vacío. Mirar al horizonte con calma, desde el respeto hacia mí misma y mis habilidades, sin ningún tipo de presión a mis espaldas que pugnase por obligarme a tomar una decisión precipitada, con el deleite de mirar sin más.

Entonces, otra idea que tenía presente cobró fuerza. Y los engranajes de la cordura empezaron a funcionar como debían: Terminé de corregir el enésimo relato, lo envié a tiempo a la convocatoria de rigor, me busqué alojamiento, me busqué transporte y preparé mi equipaje.

¡Y me fui a Valencia a reivindicar que mi pueblo necesita pediatra!





El GolemFest ha sido ese punto de inflexión que necesitaba para desconectar, coger fuerzas, conocer mi mundo más de cerca, hacer contactos, sentirme libre y reafirmarme en todas mis decisiones. Incluidas esas que me daba miedo tomar porque aún estaban en el aire.

Toda la información del festival, podéis consultarla en la página oficial:

https://golemfest.es//

Para haceros una idea global de todo lo que hubo, esta es la galería de imágenes:

https://www.youtube.com/watch?v=xZQlnP56_zE&feature=youtu.be&a=

Y si queréis leer una crónica bien escrita, precisa y concisa, visitad la página de Guillermo V. Estiballes:

https://www.facebook.com/guillermo.vazquez.7374/posts/10214927726360743


¡Feliz 2019! Os seguiré contando...