jueves, 13 de febrero de 2020

Tengo el mono



Tenía el mono de escuchar música de vez en cuando. De mirar vídeos musicales, de buscar las letras que me gustan y traducirlas del inglés. Tenía el mono, también, de leer algo que me recordara mis sueños de juventud con la perspectiva realista que me dan los cuarenta. Y cuando esta novela cayó en mis manos, sentí curiosidad por si una artista tan completa como Ale Oseguera podría desvelar en sus páginas los trasfondos del mundo del arte.

Ahora estoy en condiciones de afirmar que he podido vislumbrar todas y cada una de las facetas de la autora en este libro. Poeta, escritora, actriz, guionista, performer, periodista, locutora, gestora cultural... No sé si me dejo alguna pero, lo cierto es que la mexicana ha compuesto una historia sobre el mundo del espectáculo y todo lo que cuenta suena orgánico, porque lo ha escrito desde la experiencia de sus propias tablas.


El caso es que he logrado satisfacer esa ansia de música y arte que cada poco me invade. ¡Ahora tengo el mono de subirme a un escenario



Realidad en mono, de Ale Oseguera. Publicado por Aloha Editorial.


No sé qué me atrae más, si el conocimiento que demuestra de la industria musical, del márquetin y de los fenómenos de masas, o la crítica social que envuelve a los personajes sobre la vida en México.


Vayamos por partes:

Ale maneja a las mil maravillas la jerga musical, dando pie a unas descripciones ambientales extraordinariamente poéticas y visuales (me gusta cómo juega con los diversos significados de la palabra mono y con los conceptos «real» y «sol», entre otros). Los protagonistas de su historia son cuatro jóvenes, de diversa procedencia y con aspiraciones variadas, que logran encajar porque les une el único vínculo que de veras importa, la música y la amistad.

El retrato de la juventud, desde los sueños de mozuelos, va evolucionando con la naturalidad y  las vicisitudes esperables de quien se expone a la opinión pública. Y es que son muchas las pruebas a superar: mantener el equilibrio entre el ego y los intereses del grupo, renunciar a unas facetas deseadas en pos de otras menos atrayentes, aprender más disciplinas artísticas para seguir destacando... Sin sucumbir a la presión, a la caída en desgracia y todos los demonios que ello conlleva.

Lo sonoro de unos versos conocidos, introducidos en el momento preciso, y lo visual de la escenografía se fusionan poniendo toda la carne en el asador cada vez que presenta una propuesta artística, ya sea en el talent show o en un concierto, como en el cabaret clandestino y en la traca final, donde la reaparición del guitarrista se ve superada por una pincelada de ciencia-ficción social tan creativa como inesperada.


Pero ¿de qué va la historia?

Realidad en mono cuenta las aventuras de unos jóvenes aspirantes a artistas que se conocen en una plataforma televisiva mexicana denominada El Instituto –similar a Operación Triunfo– de manera fragmentada. Y lo hace partiendo de un documental que recopila escenas de la interacción de los concursantes (Orlando y Rebeca) con los músicos de la orquesta (Gaby y Richie), imágenes de actuaciones, entrevistas de radio y declaraciones para la televisión, entre otros materiales. 

Ese guion audiovisual nos pone sobre la pista de cómo los músicos logran afianzarse entre el público y de sus pasos posteriores al talent show. A saber, los escándalos, el trabajo conjunto e individual en la composición y la formación de la banda de electrorock Mono Real.

El documental abarca un período de tiempo que va desde 2003, año de la tercera edición de El Instituto, hasta 2023, cuando se conceden las últimas entrevistas Y se emite, para más emoción, el mismo día en que Ricardo, el guitarrista de la banda, regresa con un concierto en solitario.
La novela, replicando la estructura de un tema musical, recorre la creación de la banda, el auge, el descenso, la reinvención, las segundas oportunidades; la convivencia, las desavenencias, la discordancia creativa, las obsesiones; las deudas,  las claúsulas abusivas de los contratos, el acoso mediático... Y también el autoengaño.


Llegamos al tema tabú.

A lo largo de la obra, uno de los temas más relevantes es la identidad sexual de los dos protagonistas masculinos. Unas imágenes confusas de Orlando y Ricardo se emiten por doquier y dan pie, de manera inmediata, a que Richie sea rechazado por sus padres.

La homofobia despiadada lanzada desde los medios de comunicación genera un debate a nivel nacional sobre la importancia de que los personajes públicos sean modélicos. Y los antecedentes conocidos en este tipo de conflictos hacen largo y difícil el camino hasta la aceptación.
  



Una última advertencia: si eres artista o tienes pensado vivir de tu talento, la lectura de este libro produce sueños vívidos, experiencias extra creativas y delirios de grandeza.

¿Te ha gustado la reseña? No dudes en compartirla. A los músicos nunca les viene mal la promo...


Te espero el próximo lunes 17 de febrero en la Librería Picasso de Granada para charlar con la autora y sentirte una estrella del rock. 

¡Gracias por pasarte a leer! Estaré de vuelta el 27 de febrero para anunciarte los próximos eventos.



jueves, 30 de enero de 2020

Galería de imágenes


A un día de que finalice enero, puedo afirmar satisfecha que he sobrevivido al infame primer mes del año, ese que viene siempre cargado de ideales y de nuevas rutas de navegación que me ponen contra las cuerdas si oso formularlas en voz alta. Sea como sea, he retado al frío, a la vuelta de las vacaciones –menuda tragedia– y a todos los eventos en los que elegí implicarme y he salido victoriosa.

Es por eso que hoy vengo a dar un repaso de lo más sonado para compartir toda la información recopilada.


El 14 de enero, en La Qarmita, por iniciativa del Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas», estuve conversando con Andrés Neuman, con motivo de su reciente publicación Anatomía sensible

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Algunas compañera del Club de Lectura, tras la presentación.


Presentar «Sintomatología de la perdición» a modo de performance fue un reto, no solo por la coordinación con los artistas que colaboraban conmigo, sino por el sinfín de detalles previos que tuvimos que afrontar. Sin embargo, quedan para la posteridad, algunos de ellos:

Dejo la entrevista de Álvaro Rodríguez para Onda Espiral:

http://ivoox.com/46600874

El anuncio promocional que Unsuspected se sacó de la manga en tiempo récord:

https://youtu.be/jHVGD9yrQmY

Y aquí lo más representativo del show del 17 de enero en Mae West:

La actriz Paka Molina fue la maestra de ceremonias.


Resistencia.

Descanso.

Fue un placer presentar a Unsuspected, una banda de pop psicodélico.

Unsuspected.

Amando, Eva y Lucas.


Fragmento del recital entre Astenia y Rigidez:

https://youtu.be/Ierh6SmQPyY


El 21 de enero, en Al-Laurel, algunas compañeras del Club de Lectura Feminista y LGTBI  «Lees Otras Cosas» debatimos sobre la prosititución, la violencia patriarcal, la sororidad  y las minorías sociales a raíz de la lectura y las reseñas de los libros Memoria de una salvaje, de Bebi Fernández y Las Malas, de Camila Sosa Villada.


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Un momento del debate.


El 24 de enero, en el Instituto de América, el Club de las Letras de Santa Fe se implicó de lleno en el recital de «Sintomatología de la perdición», en una tarde memorable.


Marga hizo una soberbia presentación de mi obra.

Paqui leyó un fragmento de Asfixia.

María leyó Rigidez.

Inma leyó Insomnio.

Carmen leyó Vacío.

Magda leyó Acusación.

Manuel leyó Interferencias.

Raquel leyó Reajuste.

Lourdes leyó Autonomía.

Encarni leyó Madurez.

Ani leyó Asepsia.



Míriam recitó Intuición:




Juanma López, el técnico de imagen sincronizó el proyector con las interpretaciones de las imágenes.

El Club de las Letras.

Firma de ejemplares.



¡Esto ha sido todo! El 1 de febrero me acerco a la Casa García de Viedma para participar en el micrófono abierto de Café con Letras.

La imagen puede contener: una o varias personas y texto

Y estaré de vuelta el 14 de febrero con la reseña de un libro que estoy deseando empezar.

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¡Gracias por acercarte a la bitácora! Hasta pronto.



lunes, 20 de enero de 2020

Venganza con perspectiva de género.




Ya es el tercer mes consecutivo en el que cada lectura nueva se relaciona con la que he terminado y me lleva la cabeza por unos derroteros que van en consonancia con mi mundo interior. Es por eso que, en esta ocasión, me he decidido por comentar dos novelas que presentan la misma problemática –la violencia patriarcal– analizada desde diferentes contextos.


1.- Imagina que eres Dios. Una historia de rabia, de G. V. Estiballes.

Conocí a Guillermo en la primera edición del Golem Fest de Valencia, hace poco más de un año pero, hasta ahora, no había llegado el momento de adentrarme en su obra publicada. Pensé, pues, que sería buena idea empezar por el inicio de su producción literaria. Lo primero que hay que decir de él es que con esta novelette ganó el IV Premio de Novela Tandaia.

Ha sido comenzar a leer y retrotraerme a mi adolescencia; a mis conflictos, a mi rabia, a mi odio, siempre a flor de piel. Descubro, por enésima vez, que el salto generacional se va marcando entre las mujeres por los cambios sociales, dejando atrás, paso a paso, las viejas costumbres. Mientras que el prototipo básico masculino se mantiene fiel al patrón del que se sacan los calcos, por mucho que varíe el contexto. Me encanta Laura, esa muchacha que, de tanto en tanto, se arma de valor y se atreve a desobedecer órdenes o a hacer alguna barbaridad típica de su edad y que luego afronta las represalias con entereza.

Y la abuela, que mantiene una relación con ella tan dulce como la que tuvo con su nuera y que se siente responsable de las generaciones posteriores, por cómo las ha abocado al desastre. Eso es algo que me reconcome, porque me toca de manera directa: el hecho de que una persona sea consciente de un problema que depende de sí y no haga nada por evitarlo –por miedo, por vergüenza, o por falta de convicción– es un conflicto que aún no he resuelto con la gente mayor. Me siento rodeada de personas que esperan que los problemas se solucionen por sí mismos, aunque los hayan ocasionado ellas.


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Me consta que este es un libro que algunas personas no son capaces de terminar, por la dureza de algunas escenas o, como decía antes, por lo mucho que les resuena esa situación cotidiana tradicional que está más presente de lo que la sociedad está dispuesta a reconocer.

Por otra parte, en la mayoría de los libros logro vislumbrar el significado del título o la relación que pueda tener con alguna trama con cierta facilidad mientras que, en esta ocasión, he tardado un poco en verlo claro y la verdad es que ha sido un golpe de efecto importante.

El peso de la banda sonora merece una mención aparte. Cada capítulo está encabezado por un fragmento que también sirve de inspiración para desarrollar la acción y el desarrollo de la trama. Quien haya sido joven entre los 80 y los 90, no necesita hablar euskera para desentrañar las letras de los grupos vascos Su Ta Gar y Urtz puesto que intuye que el discurso se integra en el resto de artistas de estilo punk o rock.



2.- La flor púrpura, de Chimamanda Ngozi Adichie. Traducido por Laura Rins Calahorra. Con prólogo de Gabriela Ybarra.

Ganadora del Commonwealth Writers´ Prize y el Hurston/Wright Legacy Award, esta ha sido la lectura propuesta desde el Club de Lectura de Cúllar Vega que me ha acompañado durante un tramo de las vacaciones de navidad.

Se trata de un libro tan entrañable como terrible. Ambientado a finales de la década de los sesenta, en la época del golpe de estado en Nigeria, narra el día a día de una familia autóctona privilegiada, adaptada a los patrones impuestos por los británicos. Eugene, el padre de familia, es un colonizado –en cuanto a patria y credo– orgulloso de serlo, rico empresario que trabaja en un diario que se esfuerza por contar la verdad de la situación política y social. De manera paralela, se confiesa ante el padre Benedict cada semana y se esfuerza por alcanzar la perfección de cara a Dios y a su pueblo, mientras ejerce una doble moral a la hora de tratar a su propia familia, a la que acusa de flirtear con el pecado. Para meter a su esposa y a sus hijos por vereda se toma la licencia de aplicarles ejemplares castigos físicos.


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Como ya se sabe, cada cual considera normal lo que le pasa, si no tiene con quien compararse. Eso es lo que sucede a los jóvenes Kambili y Jaja, cuando visitan a su tía Ifeoma. Descubren lo que es una familia, el amor sin exigencias ni expectativas, el apoyo incondicional entre cada uno de los miembros, la confianza para exponer cada cual sus problemas, la cooperación, el respeto, las risas. A partir de ese cambio de contexto, los acontecimientos se desencadenan.

El texto de Ybarra es un claro ejemplo de lo que un prólogo ha de constituir para un libro; el extra de información aclaratoria necesaria para acabar de entender esos detalles implícitos de un texto literario.




Espero que te pique la curiosidad y que, si no lo has hecho ya, te adentres en la lectura de estas novelas. Aprovecho para anticiparte las novedades de los próximos días:

Mañana, 21 de enero, estaremos en el Restaurante Al-Laurel. El Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas» plantea un debate sobre la prostitución y la violencia patriarcal, a raíz de la lectura y las reseñas de los libros Memorias de una salvaje, de Bebi Fernández y Las malas, de Camila Sosa Villada.






El viernes 24 presentaré mi poemario ilustrado en Santa Fe con la inestimable colaboración de mis compañeras del Club de las Letras. Será un evento apto para jóvenes.




Y el próximo miércoles 29, de nuevo de la manos del Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas», estaremos en el bar La Goma para comentar la lectura elegida del mes«La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres», de Siri Hustvedt.





Esto es todo. ¡Gracias por pasarte a leer! Volveré el 30 de enero con la galería de fotos de los eventos y con más novedades.


viernes, 10 de enero de 2020

Propósitos de año nuevo



¡Feliz Año Nuevo! Traigo algunas novedades que quiero compartir contigo. La primera es que empiezo 2020 con la intención de cambiar un poco mi metodología de trabajo:

Con lo que he sacado de la hucha (1 euro por libro leído) entre las lecturas de mi hijo y las mías, tengo para financiar nuestros caprichos lectores de este año, así que mantendremos el hábito para que siempre tengamos fondos.

Eso sí, me he propuesto relajarme un poco en cuestión de libros, puesto que he superado con creces mis expectativas de lectura y de atender el blog que me propuse el año anterior. Seguir leyendo de 6 a 9 libros al mes me parece excesivo para el resto de asuntos que pretendo atender. Así que voy a limitarlo a un máximo de uno por semanaCada lunes, en Instagram, estoy anunciando el libro que tengo entre manos bajo la etiqueta #lunesdelibros 

En algún momento de cada mes lanzaré un conjunto de reseñas breves de los libros que lleve leídos hasta la fecha, o de los que más me hayan gustado, sin que tenga que ser a finales. Otras veces lanzaré una reseña en exclusiva del libro que vaya a presentar junto a su autor o autora.
Si leo y reseño un poco menos, podré escribir un poco más. He descuidado el hábito más de lo que quisiera admitir, con tantas gestiones, y mis objetivos incluyen finalizar una novelita de ciencia ficción social a lo largo del curso.


Y ahora te cuento los eventos de los próximos días. Tengo dos presentaciones a la vista que me hacen mucha ilusión:

La primera será el martes 14 en La Qarmita. Andrés Neuman se acercará a comentar su reciente publicación Anatomía sensible de la mano del Club de Lectura Feminista y LGTBI de Granada «Lees Otras Cosas».





La segunda será el viernes 17 en Mae West. Sí, he juntado “viernes” y “Mae West” en la misma frase, así que no tienes excusa para faltar. La actriz Paka Molina y los componentes de Unsuspected están trabajando codo con codo conmigo para hacer de la presentación de mi poemario «Sintomatología de la perdición» un espectáculo inolvidable. No pierdas de vista mis redes sociales, porque estamos a punto de lanzar un anuncio.








Aquí tienes el enlace del evento:

https://www.facebook.com/events/1311782025690340/



Esto es todo. ¡Gracias por pasarte a leer! Nos vemos el día 20 con las dos primeras reseñas del año.


jueves, 26 de diciembre de 2019

libros leídos en diciembre




A primeros de año, mi hijo y yo empleamos a nuestro cochinito de barro como hucha de lectura. Cada libro leído por él serían dos monedas de 50 céntimos, acordamos. Cada libro leído por mí, equivaldría a un euro. Y cada lectura conjunta sumaría dos euros.

¡Ha llegado el momento de hacer recuento y de empezar a redactar nuestra lista de libros que queremos comprar para el próximo año!


1.- El mapa del tiempo, de Félix J. Palma.


Este libro ha dado para cuatro sesiones de debate en el club de lectura de Cúllar Vega.  Casi a punto de terminarlo, nos enteramos de que se trataba del primer tomo de la llamada Trilogía Victoriana. Las reacciones entre mis compañeras fueron muy curiosas... Pero me centro en este primer tomo.

Se trata de una novela detectivesca que gira en torno al escritor H.G. Wells, considerado el padre de la ciencia ficción, y que homenajea toda su obra. Me parece muy acertado y divertido lo que se explica en torno al mundo de la escritura de la época. Henley, el editor, accede a publicar sus novelitas de romance científico –como se catalogaban por entonces–, pero le sermonea para que madure y escriba libros de provecho; auténtica literatura. El oficio de escribir no ha cambiado en modo alguno, tan solo los precedentes sembrados en su momento han conseguido que la oferta editorial sea lo suficientemente amplia como para que los que escribimos género fantástico, lo hagamos sin miedo a esos sermones.

Podríamos haber presenciado la enésima revolución del steampunk, de haber sido Jules Verne el protagonista del libro, pero el autor gaditano ha querido alejarse un poco del cientifismo puro para acercarse más al contenido ideológico y a la crítica social propuesta por Wells.


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Me encanta el punto de vista bajo el que se retratan los fenómenos sociales de finales del siglo XIX, con un toque cómico a nuestros ojos, claro, pero con una clara loa a todo lo revuelto y convulso de aquellos años en los que todo era posible: despuntaban los inventos, los descubrimientos, las expediciones por los lugares más recónditos del mundo, así como los charlatanes, los embaucadores y los buscavidas que buscaban el pelotazo perfecto para cambiar de estatus social y conseguir alcanzar sus sueños. Muy sonada, en especial, es la confrontación entre las ciencias y la imaginación. Hay ideas de todo tipo, tantas como traumas y complejos albergan sus ideólogos.

No podía faltar, tampoco, un exhaustivo repaso por todo el bestiario de la época, desde Jack el Destripador hasta el hombre elefante.

El narrador omniscente ofrece una narración cinematográfica que facilita todos esos saltos de escenario y, sobre todo, los saltos en el tiempo. La trama, con todas sus subtramas, juega al despiste hasta la última página, con un constante vaivén de jugadas, por parte de cada personaje. La manera en que unos juegan a engañar a otros o se abandonan a creer en lo que más les fascina, el romanticismo poético, el análisis al detalle de cada situación y los arranques pasionales, son algunas de las características de la época que mejor se plasman.

En cuanto a las personas se les da a elegir entre disfrutar de su triunfo en el momento presente o pasar a la posteridad por algún hecho significativo, el deseo de trascender toma unos vericuetos muy elaborados.


2.- La mujer del capitán, de Antonio Funes Delgado.


Antonio Funes vino una tarde al Club de las Letras de Santa Fe a presentar esta novela autoeditada y me cautivó. No le conocía como autor y ese desconocimiento hizo que me llevase la sorpresa de la semana, pues con unas muestras breves de su narrativa, me encandiló la naturalidad con la que es capaz de retratar cualquier escena.

Su novela ha sido un revés para cada lado. Visceral y cruda, narra en primera persona la vida de una mujer centenaria, a las puertas de la muerte, que hace un repaso de todas las gestas y todos los golpes que la vida le ha dado. Esas tres heridas de las que hablara el poeta Hernández: Amor, Vida y Muerte.

Me conmueve la voz femenina; cómo evoluciona desde principios del siglo XX hasta nuestros días, así como las lecciones de historia nacional, todas esas cápsulas que no nos explicaron los maestros en nuestros años mozos. El retrato social es de una brutalidad descorazonadora y la crítica, desde la sabiduría que otorga el contemplar el pasado en perspectiva desde el presente, apurada y concienzuda.


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Me gusta también ese amor por su Granada que rezuma la protagonista a cada página, esa inclusión de personajes universales y emblemáticos como Fray Leopoldo, Carlos Cano y Federico García Lorca. Del mismo modo, retrata con amor la estancia en Barcelona y también rinde homenaje a Joan Manuel Serrat.

En tanto en cuanto retrato biográfico, la protagonista alterna la narrativa con los versos propios, las cartas y los retazos de cultura, como si de un diario se tratase. Si bien es cierto que el texto presenta alguna que otra errata, me consta que el autor está revisando el texto de manera exhaustiva antes de sacar la siguiente tirada.


3.- «Páginas en blanco», de Patricia Moreno Raya.


Esta autora, a la que conocí el año pasado y a la que le voy siguiendo el rastro de cerca, presentó este poemario en La Qarmita de Granada. Explicó sus andanzas editoriales y cómo la experiencia la ha llevado a prescindir en esta obra del respaldo editorial para lanzarse a la aventura por su cuenta y riesgo.


La imagen puede contener: taza de café y bebida

Me llamó la atención lo que explicó de su nueva obra y me sentí bastante reflejada en su proceso creativo. La composición de los poemas se fue sucediendo, hasta que encontró un título adecuado –en un momento dado de su vida–, entonces lo presentó a un concurso y quedó finalista. Al cabo de un tiempo, lo remodeló, volvió a cambiarle el título y repitió experiencia y resultado en otro certamen. Ha sido ahora, tras una experiencia vital contundente, cuando Patricia ha puesto punto final a ese proceso, le ha dado a sus textos la forma que necesitaba y ha encontrado el título definitivo.

Bien podría subtitularse Diario de una ruptura. Versos sueltos y composiciones breves sin título se suceden para dar forma a una estructura dividida en dos partes, donde se prioriza la contundencia del romper con la voluntad del recomponer.


4.- Del color de la leche, de Nell Leyshon. Traducción de Mariano Peyrou. Prólogo de Valeria Luiselli.


Esta ha sido la breve novela –para compensar– del mes en el club de lectura de Cúllar Vega.

Qué barbaridad. Precisa, contundente, bestial. Mary, la menor de cuatro hermanas, es una granjera que obedece a su padre, un hombre frustrado por no haber tenido hijos, quien obliga a sus hijas a trabajar de sol a sol, y a las que no les da tregua ni por ser cojas ni por estar embarazadas.

La noticia de que el vicario está dispuesto a pagar un sueldo al hombre por emplear en su hogar a Mary es el arma de doble filo que decanta toda la trama. El retrato social de la Inglaterra rural de 1830 es soberbio, con toda su crítica explícita sobre la dominación y la opresión de manos de un personaje femenino tan ingenioso como acorralado. Una de esas voces anónimas y silenciadas, capaces de sentar un precedente desde la más desfavorecida de las posiciones.


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Lo que más me gusta es  la manera en la que está redactado el texto, en consonancia con el personaje que narra su vida en primera persona, como si realmente fuese esa pastora que acaba de aprender a leer –algo que le ha costado caro– y que ejerce la recién descubierta capacidad de la escritura como método de denuncia y resistencia. Sin mayúsculas, con párrafos aleatorios, sin ningún tipo de floritura más que la aguda inteligencia de la joven.


5.- Queer, de William S. Burroughs. Traducción de Mariano Casas.


Esta ha sido la lectura propuesta por el Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas» y debo decir que no me ha sorprendido que las compañeras que asistieron al debate reconocieron no haber leído el libro, haberlo leído por encima o abandonar la lectura a las pocas páginas.

Reconozco que Bill Lee, el protagonista, es muy franco a la hora de expresarse y va directo al grano. Parece ser un tipo práctico, interesado y desequilibrado. Por una parte, está intentando superar el síndrome de abstinencia del caballo, lo cual se resuelve en su viaje por Sudamérica en busca de la ayahuasca. Por otra, narra los intentos de arrimarse a todo hombre con el que se cruza, hasta que se obsesiona con el joven Gene Allerton y solo tiene ojos para él.




Busca su atención y el acercamiento a toda costa; el contacto, el reconocimiento. Busca hacerle dependiente de él, impresionarle con todas sus historias inventadas, con su superioridad económica, con sus tretas de perro viejo. Aunque en el fondo sabe que, aunque a ratos parece que juega a ser su muso o algo parecido a un compañero, no tiene nada que hacer con él.

Me gusta el concepto de crear un alter ego y explicar lo más traumático de tu vida –sin mencionarlo– para exorcizar al demonio. En tercera persona, además, para intentar alejar los hechos o verlos desde fuera. No es que sea novedoso, desde luego. Es un recurso como cualquier otro.

 Lo que prima en este clásico de la literatura norteamericana no es la intención de resultar original, sino la necesidad de ser honesto. Si hubiese leído esta novela breve, tan sórdida y realista, hace veinte años, seguro que no habría entendido la mitad. Y si el mismo autor no hubiese tenido la deferencia de escribir una introducción explicando las claves del personaje, dada su condición de drogadicto que arrastra un trauma, y de su obsesión con la telepatía y la entidad poseedora, también se me hubiesen escapado unos cuantos detalles.


6.- El otro barrio, de Elvira Lindo.


Este libro es el que nos ha tocado leer en el Club de las Letras de Santa Fe. También un texto breve, para compensar el mes anterior.

Me encanta cuando esta mujer dice que ha escrito una obra no humorística. De verdad, es para aplaudirla porque, aunque no lo pretenda, el ramalazo cómico le sale con una facilidad impresionante. Todo está impregnado de humor, más evidente o más sutil, desde los hechos de los que se acusa al joven Ramón hasta el modo en que la trama se va resolviendo.


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Los personajes son entrañables. Desde Vicente, el asistente, que sacrifica la Nochebuena en pareja con tal de no dejar desamparado al jovenzuelo Aníbal, hasta Gloria, otra víctima atroz de sus circunstancias quien, por su condición femenina, se vio obligada a callar y tragar con la decisión que no pudo tomar por sí misma.

Muy bueno cómo juega con las expectativas del lector, dando unas pistas que nunca se revelan, o revelando detalles que no pensábamos que fuesen significativos, y con los dobles sentidos. Muestra de ello son el apellido Fortuna y la expresión que da título a esta novela breve. Esos personajes que, sin estar, son tan decisivos para ayudar a un chaval tan desamparado como desprotegido a elegir su propio camino en la vida y a ser consecuente con sus actos.


7.- Coños como el de Marta, de Diana Aller.


Este libro ha sido una donación de OVNI Bazar Bizarro al Club de Lectura Feminista y LGTBI «Lees Otras Cosas», para nuestro fondo bibliotecario.

El título comercial y la cubierta de andar por casa ya me echaban hacia atrás. Pero la maquetación desestructurada y la tipografía mal calibrada me han tenido al borde de claudicar en varias ocasiones. Si a eso le sumamos que no se trata de una novela –por mucho que los colaboradores amigos de la autora se empeñen en decir que sí–, sino de una especie de autobiografía en la que no sucede absolutamente nada y el resto de personajes, todos planos, se manifiestan con el claro objetivo de servir de cabeza de turco de la protagonista, el mal sabor de boca que se me ha quedado es descomunal.

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No me gusta dejar los libros a medias, porque siempre encuentro algo bueno a destacar. En este caso, me han llamado la atención las escenas de sexo entre Marta y Valeria, así como la manera en que habla de la maternidad. Hay algunas descripciones y algunos pasajes que me han hecho reflexionar a fondo. Sin embargo, el resto del libro me ha resultado un compendio de críticas y opiniones, de análisis exhaustivo de lo inmediato sin nudo ni trama. Digamos que empieza bien y acaba bien.

Qué curioso. Llegando al final he recordado que una vez tuve una amiga, llamada Marta, que quería estudiar bioquímica y que hizo lo posible por convencerme para que estudiase con ella. Creo que me lo llegué a plantear, aunque en ningún momento tuve demasiado claro qué era exactamente. Con lo que me ha enseñado Valeria sobre drogas y cócteles hormonales, no obstante, ya me he puesto al día.



Esto es todo. ¡Gracias por pasarte a leer! Que pases unas felices fiestas y que recibas el año nuevo con ilusión. Te espero el 10 de enero para contarte novedades.