viernes, 26 de abril de 2019

Libros leídos en abril



A priori parecía que entre las vacaciones de semana santa y los compromisos de escritura, el mes no me iba a cundir mucho en cuando a lectura. Sin embargo, he podido llegar a donde me había propuesto. Aquí van los títulos:


1.- «El tiempo está próximo», de Noel Pérez Brey.

Gané este libro en un sorteo convocado en Twitter por ForoLibro, el sitio de las reseñas literarias, a mediados de invierno.

No conocía al autor, un escritor multipremiado por sus relatos, principalmente, y he de decir que he tenido la misma sensación que tuve este verano al descubrir a Samantha Schweblin en «Siete casas vacías». Lejos de compararles, pues cada cual aborda sus textos desde un punto de vista, tan solo sugiero que ese ahondar en lo oscuro de la humanidad, ha vuelto a dejarme en estado de shock.


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Noel presenta una serie de personajes que, de entrada, no despiertan la más mínima empatía. Con trastornos obsesivo-compulsivos, desórdenes de todo tipo, adicciones y crisis existenciales; retratados en situaciones incómodas, que rayan lo desagradable y lo macabro por momentos. Y lo hace a lo largo de nueve relatos –donde se alternan las narraciones en primera y tercera persona– de estructura circular que configuran un retrato social digno de atención; de esos de los que todos somos partícipes de algún modo, en el día a día. De esos que, si conociéramos en profundidad, tal y como aquí se nos presentan, nos enloquecerían.


2.- «Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia», de Lorenzo Silva.

Esta ha sido la sexta propuesta del Club de las Letras de Santa Fe. Siempre digo que me alisté en el club de lectura para leer títulos que de otra manera no hubiesen acabado en mis manos.

Tenemos dos novelas en una: Por una parte, Laura, una chavala de catorce años, que va asentando su ética, sus ideales y su personalidad junto a sus amigas; luchando desde su limitante realidad por las injusticias inmediatas. Inteligente, observadora, aficionada a la buena música y a las letras, analista compulsiva del mundo que la rodea. Por otra, Andrés, el chico polaco. Inmigrante ilegal, acostumbrado a trabajar desde muy chico, más que bueno en los idiomas y con gusto por la literatura. Acostumbrado a perder –como la historia ha escrito sobre los polacos– y a conformarse con las opciones más desfavorecidas; a sacar partido de las pocas armas con las que cuenta y a reconocer cuándo otras personas se encuentran en peligro.

Mientras Laura nos cuenta su vida desde la convicción de que ser menor de edad es humillante –pues ha de sentirse a expensas de lo que los padres y los maestros le “aconsejan” hacer– y construye un mundo a su medida, como cualquier adolescente, donde la voz de un chico misterioso tiene más matices que sus dudas; donde las palabras pronunciadas en una lengua de una fonética más rica que la española invita a imaginarse el mundo de otra manera, Andrés propicia que ella haga esa transición de niña inocente a chica espabilada; el cruce hacia la línea de sombra que él ya ha llevado a cabo.


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Valiéndose de sus lecturas, de los ambientes en los que se mueve y de su carácter templado, Andrés inventa su propio libro de aventuras dentro del que Laura narra. Un libro donde prima el viaje del héroe, donde él puede ser el protagonista de su historia a medida y donde las cosas salen como a él le gustaría, pues se intuye que el final es demasiado benévolo. Muy lógica la historia del muchacho, atrapado como está en una situación que no le hace justicia ni le deja mostrarse tal cual es. Brillante, por otra parte, el punto de vista de la chica, plagado de matices, hablando deprisa, queriendo saber muchas cosas.


3.- «Binti», de Nnedi Okorafor. Traducido por Carla Bataller Estruch.

Este libro lo gané en un sorteo de Twitter –aquí es cuando ya se te pone la mosca detrás de la oreja y piensas «¿qué pasa, que ganas todos los sorteos de Twitter?». Pero no te preocupes, tan solo tuve una racha buena– y ha sido de los que más ilusión me ha hecho recibir, puesto que llevaba yéndole detrás desde que empecé a oír hablar de él.

¿Por qué se hablaba tanto de él? Bueno, se trata de una novela breve de ciencia–ficción escrita por una mujer de origen africano que ha ganado el Nébula y el Hugo. Cuenta, además, con una ilustración llamativa que recopila todos los elementos importantes de la historia. Y después de un año, Carla sigue tan orgullosa de su trabajo. Como para no picarme la curiosidad.


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Bueno, pues el libro ha caído de una sentada y sí, para no entrar en destripar la trama, puedo asegurar sin más preámbulo que está a la altura de todo lo bueno que se ha dicho de él a lo largo de este año. Las matemáticas como nunca me las habían contado y la perspectiva de género como está mandada. Otro indicador de que un libro mola mucho, por cierto, es que mi hijo le eche el ojo y me pregunte si lo puede leer. Tiene un olfato muy fino...

Auguro que las buenas críticas van para largo, así que ahora tengo que conseguir «Binti: Hogar» porque dicen las de Crononauta que a finales de año saldrá el tercer tomo.


4.- «La sonrisa etrusca», de José Luis Sampedro.

Una de esas buenas lectoras con las que me junto me donó este libro a finales de verano. Desde mis tiempos de BUP, el título me llamaba mucho la atención y, si hubiera caído en mis manos antes, antes lo hubiese leído. Pero se ve que el momento adecuado era este.

La historia de Salvatore Roncone bien podría ser la de cualquier otro señor que haya estado en la guerra. Da igual la guerra y da igual el frente, siempre que sea la resistencia. Se trata de luchar por lo que uno posee y defenderlo hasta el delirio, décadas después de que todo acabe, hasta quedarse atrapado para siempre en ese período de tiempo en el que los sentidos se agudizan al máximo. Su manera de entender la vida tiene muchas variantes, aunque conducen a lo mismo una y otra vez, de manera irremediable. En este caso, los recuerdos se quedan anclados en Roccasera, Calabria. Pero ¿acaso mi padre y mi abuelo no me contaron tantas historias similares y ni siquiera tomaron las armas? 


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De hecho, mi padre también fue pastor –e igual de terco–, así que me he reído con más motivo de las historias del abuelo de Brunettino. Un abuelo que ejerce su cargo con la alegría de quien descubre el sentido de la vida, meses antes de que la suya se extingaLo más destacable del texto es el ingenio con el que el autor logra hacer evolucionar al personaje y contraponer su visión masculina y arrogante con el parecer de las mujeres a las que se va atreviendo a conocer sin juzgar.


5.- «Consent», de Nina Raine.

La lectura propuesta por el Club de Lectura Feminista y LGBTI «Lees otras Cosas» es un texto dramático que fue editado, a la vez que estrenado, en 2017.

Me he quedado tiesa. La obra presenta a un grupo de amigos en el que todos están al corriente de la vida privada de los demás; donde, cada vez que hay un conflicto, todos se cuestionan, emiten opiniones rápidas y juicios de valor convenidos en abierto. Luego cada cual establece sus alianzas y sus tratos preferentes en privado. Las drogas, por cierto, son un personaje más. El alcohol y los porros están presentes en casi todas las escenas del primer acto.

Se trata de un texto breve que analiza no solo lo que promete la sinopsis –esclarecer si hubo consentimiento en un encuentro sexual–, sino todas las minucias subyacentes bajo los hechos cotidianos: Las necesidades de unos frente a las de otros, lo que cada cual considera objetivo e indiscutible, lo que se manipula con más o menos conciencia. Y ahí es donde se descubre que la vida cotidiana de estas personas está desnaturalizada. Se pone de manifiesto en cuestiones básicas, como la obsesión por comprender y analizar de manera intelectual, sin emoción; la paternidad concebida como un patrón repetido, sin compromiso; la rivalidad entre colegas y compañeros de profesión, llevadas a los celos extremos; la necesidad de controlar y poseer, de mantener a toda costa las pertenencias. Y la manía de entender el no como un código inverso.


Consent


Los personajes en activo ponen toda su energía en su trabajo o en el área en la que mejor se manejan. Cuando acaba su sesión, siguen hablando de ello, a todas horas, intentando demostrar con palabras que todo gira en torno a eso y que son los mejores en lo que hacen. Lo cual, a la larga, deriva en un vacío de su vida personal, en el desconocimiento total de su entorno, de las personas más cercanas. Hasta el inevitable batacazo, donde el ego no sirve de escudo.

  ¡La de pequeños detalles que se escapan a la primera por mezclar tantas conversaciones! La de cosas que se insinúan y quedan sin explicar, para no complicar más la trama. Una trama que los protagonistas no llegan a captar hasta el último momento, atrapados como están en sus propias miserias. El trasfondo, tan evidente como complejo, fuerza al lector a posicionarse a la misma velocidad que lo hacen ellos, según transcurren los hechos.


6.- «La loca de la casa», de Rosa Montero.

La séptima propuesta del Club de las Letras. Debería ser una por mes, pero como íbamos con retraso por motivos ajenos a nosotros, ahora nos estamos espoleando.

Este es el tipo de texto que yo escribiría, gustosa, si tuviese tiempo para dedicarme a ello –de hecho, no hace mucho que escribí un relato, a modo de reto, que tiene algo que ver–. Un compendio de anécdotas literarias entremezcladas con otras personales, y con breves ejercicios de literatura para analizar el complejo mundo de la escritura, de las pasiones y de la locura. El título del libro alude a una frase de Santa Teresa de Jesús en la que define así a la imaginación. Un trabajo honesto sobre el oficio de escribir y sus entresijos, con la dedicación de quien ha leído a muchos autores, ha escrito textos de todo tipo y ha consagrado su vida a las letras.

Esa honestidad pasa por analizar el triunfo y el fracaso, con todos los matices que se derivan de ambos; los diferentes motivos que llevan a las personas a volcarse en la escritura; los problemas derivados de la incomprensión, de los traumas personales que se desean purgar; la vanidad, el impulso de trascender; las enfermedades mentales y el consumos de drogas que influyen en la composición de los textos; la importancia de las personas que conforman el entorno inmediato de los autores. Impagable el pasaje dedicado a las esposas de los escritores, en el que desglosa de manera exhaustiva la importancia histórica de las mujeres consorte para sus maridos literatos, la vida –tergiversada por las malas lenguas para su inmortalidad biográfica– de algunas de las figuras más relevantes y la improbable figura de los esposos de las escritoras.


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He disfrutado mucho de callejear por las explicaciones y las teorías propias y ajenas que presenta a lo largo de cada capítulo y es un alivio cuando los locos de la casa nos vemos representados y comprendidos por otros como nosotros. El caso es que leí algo de esta autora hace unos 15 años, pero soy incapaz de recordar el título. Es más, creo que era una novela, pero no estoy segura... Recuerdo algo de alguien subiendo una estructura arquitectónica, un hombre en una casa, no sé si secuestrado o aislado, y alguna escena sado donde la dómina se frustra porque el pelele aguanta menos de lo esperado. Si tienes idea de qué libro es, me alegrará que me lo digas.

Tenía pendiente explicar algún día mis problemas de memoria, de modo que aprovecho y lo hago ahora: Resulta que solo recuerdo lo que me hace reaccionar emocionalmente, al margen de que me guste más o menos, porque asocio las palabras a las sensaciones. El resto, lo olvido. Precisamente Rosa Montero, en un momento dado de su obra, comenta que ella clasifica a los autores en dos grandes grupos: los memorísticos, anclados en el pasado, capaces de recitar fragmentos enteros de cualquier obra y muy dotados para las grandes descripciones, y los amnésicos. Es evidente en qué grupo me incluyo. La explicación que da de la gente como yo –y como ella– es que nuestros recuerdos son como una pizarra emborronada, por eso nos centramos en la acción y en las sensaciones, pues nuestro estilo es más simbólico o emblemático.


Esto ha sido todo. Muchas gracias por leerme. ¡Nos vemos el fin de semana en FicZone, en el estand de AutoraZ!




viernes, 12 de abril de 2019

AutoraZ

Foto del perfil de proyectoautoraz


Seguramente llevas viendo algún tiempo
por Twitter o por Instagram
este logo tan simbólico y llamativo
y todavía estás preguntándote
qué es lo que hay detrás...

Pues bien:
Estoy aquí para explicártelo.



¿Qué es Autoraz?

AUTORAZ  es una iniciativa completamente altruista llevada a cabo para visibilizar autoras de ci-fi, terror y fantasía en lengua castellana.

Las mejores propuestas tienen lugar cuando las personas que hay detrás forman un equipo creativo.
Te presento a los artífices:


R Díaz Gaztelu #FicZone

Maria Fornieles💡#Marketing y #AutoraZ

Rafael Díaz Gaztelu  es físico, imparte charlas sobre worldbuilding y ha escrito "Exomundos" y "Exotiempo",dos novelas de ciencia ficción hard
que conforman una saga cuyo tercer tomo
aún permanece inédito.













María Fornieles es ilustradora y ponente habitual sobre marketingy videojuegos. Es la autora de "Marketing para imbéciles".




¿De dónde surge la idea?

Rafa, que es un lector compulsivo de género fantástico, pensó un buen día:
Me he leído todos los clásicos y me falta algo. Otro punto de vista, otra manera de plantear cada uno de los géneros... ¿Seguro que me he leído todos los clásicos?  
Y fue así, tirando del hilo de su curiosidad, como demostró científicamente que al buscar "autoras de ciencia ficción" en google, salen más fotos de hombres que de mujeres y que -salvo alguna excepción- todas son autoras de habla inglesa y/o demasiado antiguas.

Consciente de la brecha de género, a María se le ocurrió que sería buena idea buscar la manera de agrupar a todas las autoras del género en activo, tanto noveles como veteranas.
Soy consciente de que La Nave Invisible lleva ahí algún tiempo, dando a conocer autoras, creando fichas para cada una de ellas y reseñando sus obras. Son para nosotros un referente así que, vamos a plantear nuestra labor como un valor añadido, aportando referentes visuales.
En efecto, realizar una ilustración de cada autora con los colores y los elementos que mejor la representan es una buena carta de presentación, de cara a que la comunidad lectora pueda ubicar mejor su obra.

Si no conoces esa web que ha reseñado María, te recomiendo que aproveches que estamos hablando de autoras para que te asomes a husmear.

https://lanaveinvisible.com/


¿Qué labor lleva a cabo AutoraZ?

El objetivo es visibilizar la labor de las mujeres detrás del mundo creativo y motivarlas para que sigan desempeñándola. Pero vamos a dejar las cosas claras:

Autoraz no solo está detrás de escritoras, sino también de guionistas, correctoras, maquetadoras, ilustradoras, diseñadoras gráficas, portadistas, traductoras, blogueras, reseñistas, revisoras, antologistas, prologuistas... Cualquier mujer, profesional o en vías de serlo, que desempeña tareas relacionadas con el género fantástico, tiene su espacio en este proyecto.

Si te identificas en alguna de estas categorías, no esperes a que te descubran; ponte en contacto con Rafa y María. Aquí te lo explican con todo lujo de detalles:

https://www.youtube.com/watch?v=gT7HS_ssqAc


¿Han mencionado un patreon?

Sí, así es. Lleva varios meses operativo. Como suele suceder con toda propuesta novedosa, ha sido reestructurado recientemente tras un valioso ejercicio de autoevaluación. Rafa y María trabajan duro para que su proyecto sea lo más realista y útil posible.

Si te estás planteando colaborar económicamente, ha llegado el momento de que pases a la acción porque ofrecen unas recompensas muy jugosas. Con tu dinero, entre otras cosas, comprarán libros de autoras para sortear entre todos los patrons.

https://www.patreon.com/autoraz


¿Qué otras propuestas de visibilización lleva a cabo AutoraZ?

La más inmediata tiene que ver con FicZone. El fin de semana del 27 y 28 de abril tendrán su propio estand, en el que tendrán a la venta ejemplares de libros trabajados por mujeres. Las editoriales confirmadas por el momento son Titanium, Crononauta y Dorna -en las grandes ciudades es fácil disponer de su catálogo en cualquier librería, pero en Granada, no-, aunque también tendrán espacio libros autopublicados o coeditados.






Recuerda que, en función del apoyo económico recibido, AutoraZ podrá seguir invirtiendo para poder montar su estand en otras ferias y festivales. Si te atrae la idea pero no puedes participar en el patreon, puedes apoyar esta iniciativa difundiéndola en tus redes sociales.


¿Quieres conocer mejor sus proyectos personales?

Te recomiendo que te adentres en  http://www.exomundos.com/ para conocer en profundidad a Rafael, sobre todo por el trabajo de divulgación que lleva a cabo.

Aunque si lo que te gusta es simplemente disfrutar de la lectura, en esta página encontrarás todas sus publicaciones, algunas de ellas disponibles en modo de pago social:

https://lektu.com/buscar?b=rafael+diaz+gaztelu






En cuanto a María, desde ya te digo que es como Lobezno, la mejor en lo que hace. Si te atrae la ilustración, visita su tienda en Etsy.

https://www.etsy.com/shop/MariaFornielesTienda

Y si tienes previsto emprender, empápate de sus sabias enseñanzas antes de empezar la casa por el tejado. Algún día se lo agradecerás.






Esto es todo. ¡Nos vemos en dos semanas en el puesto número 13 de FicZone!


jueves, 28 de marzo de 2019

Libros leídos durante marzo


¡Cómo se me pasan los días de rápido!

Ya termina marzo y puedo mover de sitio unos cuantos libros. Tengo tres pilas de libros pendientes: dos sobre la cómoda, que es gigante y capaz de albergar media biblioteca escolar, y otra sobre la mesilla de noche. Qué gusto ir reubicando los libros leídos, tras la sacudida mensual de rigor, por las vitrinas del salón. Vitrina, sí. Total, somos tres en casa. ¿Para qué necesito tantos platos?

1.- "Dark Fantasies. Antología de fantasía oscura", coordinada por Mariano Villarreal. Portada realizada por Tullius Heuer.

      Este libro ha sido una donación de uno de los mejores lectores que conozco: mi hermano. Raro es el mes que no me pasa un lote de lecturas que, con todo el dolor de su corazón, no podrá releer nunca más por falta de tiempo. Se trata de un volumen temático con dieciséis historias -que me he ido chutando a raíz de una por noche, antes de ir a dormir- dividido en dos partes.

      En la primera, Dark Fantasies, encontramos diez firmas extranjeras prácticamente inéditas en nuestro país, pero muy conocidas en la literatura anglosajona: Alyssa Wong, Angela Slatter, Eugie Foster, Damien Angelica Walters, Rachel Swirsky, Mike Resnick, Lucy A. Snyder, Maria Dahvana Headley, Mercurio D. Rivera y Caroline M. Yoachim. Los textos que se presentan han sido merecederos o nominados de los galardones internacionales más importantes del género fantástico, como son el Nebula, el World Fantasy, el British Fantasy y el Bram Stoker.


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      En la segunda, Oscuras Fantasías, nos sorprenden cinco relatos y una novela breve espectacular seleccionados en convocatoria abierta, donde me ha reconfortado encontrar a Elia Barceló y a Teresa P. Mira de Echevarría junto a Víctor Selles, Ferran Varela, Alfredo Álamo y Ludo Bermejo.

      Me ha encantado el equilibrio entre autores y autoras; entre escritores consagrados o veteranos y otros menos conocidos; entre temáticas. Pero, sobre todo, me ha parecido una propuesta valiente y novedosa el hecho de dejar un espacio propio a las obras foráneas traducidas y otro para el personal encargado de las traducciones. Los traductores son Arrate Hidalgo, Alexander Páez, Pilar Ramírez Tello, David Tejera Expósito, Mª Pilar San Román, Ramón Peña, Manuel de los Reyes, Manu Viciano y Carlos Pavón.


2.- "Kilómetro 93", de Patricia Moreno Raya.

     En la entrada de la quincena anterior hablé de este libro y de su autora en profundidad. Si no te has pasado a leer, te recomiendo que lo hagas.

https://erikaciprelallamada.blogspot.com/2019/03/nos-vemos-en-el-kilometro-93.html?spref=fb&fbclid=IwAR1tLWOGMDR-NcIIgnCi_fFK87X4akPiSnuLVGMX22qDwTgxWJsDtbPeEcg

Entenderás, de paso, el significado de estas fotos.




La imagen puede contener: Patricia MRa, sentado e interior


3.- "Crónicas del Fin. Una grieta en el cielo", de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina. Ilustrado por Libertad Delgado.

      Este libro se presentó en la librería Picasso Cómics de Granada en octubre del año pasado, un sábado por la mañana. Y fue de esos sábados por la mañana en los que se dieron las tres circunstancias mágicas: tenía el coche a mi disposición, podía acercarme a la ciudad y no había planes mejores hasta la hora de comer. Así que allá que fui.


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      Yo seguía de cerca las diversas propuestas de escritura del tándem fantástico, pero me gustó escuchar en directo la historia de cómo el tomo fue ideado -y comenzó siendo autopublicado- en formato temporadas y luego fue recopilado por Alethe Ediciones para una edición tradicional. La joven ilustradora granadina había sido la encargada de realizar las portadas de cada volumen, de modo que no pudieron prescindir de su talento con la portada definitiva.

     He disfrutado mucho la lectura. Yo, que durante años he vivido pensando que ya tenía el cupo lleno de fantasía épica y aventuras, desde el año pasado estoy experimentando un repunte en este tipo de libros que me sorprende. Unos personajes brillantes, carismáticos y bien trabajados cargan con el peso de un mundo apocalíptico plagado de atrocidades y de recónditas oportunidades y descubrimientos en cada una de ellas. Confieso mi devoción por Décima, una pedazo de mujer -y nunca mejor dicho- con la que comparto problemas auditivos.

      Hay un detalle, no obstante, que me chirría: que los autores empleen "un hombre" para referirse a una persona y "el hombre" para hacer mención de la humanidad. Hoy en día se me hace muy arcaico, máxime cuando el gremio de la corrección insiste en que es una de las correcciones que más llevan a cabo. Por lo demás, este libro va directo al pilón denominado "Lo que mi hijo quiere leer, pero no se atreve todavía".


4.- "De gigantes y hombres", de Román Sanz Mouta.


De Gigantes y Hombres

     A Román lo vengo leyendo por entregas en sus múltiples colaboraciones por distintos blogs y espacios de escritura desde hace un par de meses. Hemos coincidido en un chat de escritores y me llama mucho la atención su estilo. Cuanto más conozco de él, más me encandila su manera de plantear historias.

    Me gustó buscarle por lektu y hallar este breve diario que he descargado en la modalidad de pago social. Esta es la valoración que he dejado en abierto:





Viaje interior
Como en una batida de reconocimiento, el personaje sale de sí mismo, onírico y febril, para explorar todas las opciones alternativas que se le plantean a la tentativa de suicidio. Una maravilla.



5.- "Querido hijo: estás despedido", de Jordi Sierra i Fabra. Ilustraciones de Magalí Colomer.

     Esta ha sido la lectura conjunta del mes; me la recomendó personalmente la dinamizadora de la Biblioteca Pública de Santa Fe. Mi hijo se quedó un poco traspuesto al leer el título. Cuando se fijó en el autor -del que ya ha leído otras obras, todas desternillantes y transgresoras-, se quedó un poco más tranquilo. Pero solo un poco. El golpe de efecto es bueno.


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       Hemos reído, nos hemos preocupado, nos hemos hecho preguntas trascendentales, sobre todo él -"mami, ¿tú me despedirías?"- y a la par que los personajes, nos hemos planteado soluciones desde todos los puntos de vista. Me parece esta una obra curiosa para que los preadolescentes reflexionen sobre algunos comportamientos.


6.- "Muertes de perro", de Francisco Ayala.

     Durante este segundo trimestre hemos tenido un problema en el Club de las Letras. Resulta ser que las lecturas previstas para febrero y marzo no llegaron a tiempo debido a un cambio de almacén por parte del Centro Andaluz de las Letras. Así que para compensar y no alargar la espera, la Fundación Francisco Ayala nos ha distribuido ejemplares de una de las novelas del autor granadino. Se trata de una reedición especial, perteneciente a la Colección III Centenario de la RAE, con dos estudios introductorios sobre el estilo del autor. Uno de José María Merino que analiza la obra y otro de Carolyn Richmond, que profundiza en las memorias de Ayala con tal de desglosar su proceso creativo.



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     Ayala, del que conocía algunos de sus ensayos, me ha llegado. Pese a ser este un libro ficticio sobre el contexto social de una dictadura en una imaginaria república de Centroamérica; un tema que a priori me resulta aburrido. Escrito en 1958, no me extrañaría que siguiesen los lectores cuestionándose de qué país está sacando referencias o a qué sociedad está criticando, pues algunas formas de actuar todavía siguen vigentes. Pero nada más lejos de esa sospecha, como el mismo autor explica en "El fondo sociológico en mis novelas", ensayo de 1968 que se incluye en la susodicha edición.

     Lo mejor, no obstante es que, en una época en la que los autores masculinos eran unos cáusticos en su mayoría, pues su ámbito de observación se limitaba a su entorno social, Ayala tenía sensibilidad sobrada para fijarse en todos los pormenores. De hecho, las mujeres tienen un importante peso en la historia, empezando por la esposa del dictador y terminando por sor Práxedes, que bien sabe mover sus hilos desde el convento. Me ha picado la curiosidad como para buscar el desenlace de esta historia, "El fondo del vaso".


Esto ha sido todo. Gracias por pasarte a leer. ¡Hasta la quincena que viene!





jueves, 14 de marzo de 2019

Nos vemos en el Kilómetro 93



Conocí a Patricia Moreno Raya a finales de verano. Me ficharon como educadora de tarde en un coworking al que los papás y mamás podían ir acompañados de sus bebés y resultó que una de las mamás que había solicitado el espacio de trabajo lo necesitaba para escribir.

¡En cuanto descubrí que era escritora, me volví loca! Otro aliciente más para ir a trabajar. A ella también le hizo gracia, como era de esperar y, cada tarde, al recoger a su pequeño, cruzábamos algunos comentarios sobre las lecturas que teníamos entre manos, las novedades editoriales y nuestros propios proyectos.

Nos intercambiamos nuestros libros. Ella me pasó su primera novela editada, La tercera planta, y del tirón le propuse que viniese a presentarla al Club de las Letras de Santa Fe, del que formo parte. Acordamos fecha con las compañeras de lectura y, conforme me acabé el libro, preparé una entrevista.


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                            La tercera planta.
                            Editorial Artificios. Colección Allegra Noir.
                            www.artificios.net



Hablamos de los clichés de la novela negra -de cómo ella se los suele saltar- y de cómo consigue aunar algunos componentes para que la novela sea considerada romanticnoir; de su profesión como farmacéutica en un hospital, que queda retratada y aporta unos valiosos conocimientos que son un punto a favor; y de su voluntad de ambientar gran parte de la trama en Granada, su ciudad. También mencionamos su faceta como poetisa, con la que obtuvo el Premio de Poesía de las Justas Literarias de San Ginés de la Jara en 2018. Mis compañeras quedaron absolutamente fascinadas con ella.



La imagen puede contener: 3 personas, personas en el escenario

 Presentación de La tercera planta.
16 de noviembre de 2018, Santa Fe.



Durante los meses que estuvo en el coworking, le dio tiempo a negociar la edición de su segunda novela, Kilómetro 93, que lleva unas semanas a la venta. Yo ya estaba al tanto del lanzamiento gracias a las redes sociales, pero me llevé una sorpresa monumental cuando Patricia manifestó su deseo de repetir la experiencia de sentirse acompañada por mí. En esta ocasión, se refiere nada más y nada menos que a la presentación oficial de su libro en Granada

Así que, como puedes imaginar, te traigo una reseña:

¿Cuántas veces has viajado en coche compartido? ¿Se te ha ocurrido pensar en la gran variedad de desconocidos que comparten vehículo para viajar de un lado para otro?᷾
Cinco pasajeros. Un asesino. Una víctima. Un accidente que conllevará la pérdida de memoria de los sospechosos complicando una investigación que girará en torno a estos personajes que verán sus vidas amenazadas por el recuerdo.




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Kilómetro 93.
Editorial Tandaia.
www.tandaia.com



Me reafirmo en todo lo que pensé de Patricia al leer La tercera planta

Su estilo personal y desenfadado se sigue perfilando; es fácil identificarlo. Vuelve a ambientar gran parte de los hechos en Granada y alrededores y nos demuestra que conoce su tierra como la palma de su mano. Hace un retrato social muy fino, en pocos comentarios, sobre las pocas oportunidades laborales de la ciudad, la mala follá característica y lo asfixiante que resulta "este pueblucho" para alguien acostumbrado a moverse en ciudades más grandes.

Nos presenta un panorama cotidiano hoy en día como base para la historia: Un coche compartido para un trayecto Granada-Madrid. Y la historia arranca con un flashforward que anuncia que el coche no llega a destino porque el conductor se estrella. Ahí es cuando el lector se da cuenta de que va a necesitar toda la frescura que la autora sea capaz de aportar, porque el ambiente se hace cada vez más asfixiante.

Me explico: Cinco pasajeros en un coche, en agosto a media tarde. Eso no puede acabar bien de ninguna de las maneras. El copiloto es el único que parece tener ganas de dar palique, pero la mitad de lo que dice son inconveniencias. Tanto es así que el conductor pierde el control del volante por hablar con él. Una podría pensar que ya hay sospechoso de asesinato. Pero en realidad es ahora cuando ese seco día de agosto se te mete en la garganta y no te deja respirar.

El agobio crece cuando tres de los pasajeros han de permanecer en el hospital, sin más entretenimiento que mirar a través de los ventanales -esos que no se pueden abrir- y soportar a familiares preocupados en exceso porque la amnesia les impide reconocerles. A la reclusión de los amnésicos se suma la prohibición de salir de Granada que el inspector de policía impone a los madrileños, con el consiguiente agravante del estado de ánimo. "Va, se puede mejorar; hagámoslo", debió decirse Patricia.

Y eligió como causante de la muerte y de la amnesia un escape de monóxido de carbono. "Pero no es suficiente, a esto le falta humor". Y aquí es donde la autora se luce. Porque no hay palabras en sevillano suficientes para definir el tipo de humor de cada uno de los personajes. El conductor era un vinagre; su novia es una malaje; el padre de ella algo así como el Dr. House; la madre de la jovenzuela una pejiguera controladora; y el inspector un absoluto incordio. Ante semejante estampa, doy fe de que el sentido del humor es uno de los puntos fuertes de Patricia, puesto que no se trata de algo evidente, sino de una elaborada crítica social.

Pero vamos al meollo... 

La amnesia es un elemento bien manejado. Quienes la sufren pasan por varios estados de lucidez. Uno despierta del coma con sensación de paz y afirmando que piensa disfrutar de esas vacaciones que le da su cabeza. Luego de plantear ese punto de vista a sus compañeros, la intuición y algunas cosas que encuentra por su casa le llevan a creer que no le gustaría regresar a su vida anterior. Y que la de ahora es la buena. De modo que enreda a otra de las amnésicas; la que tiene el don de dejarse enredar con facilidad. Y la jovenzuela -que se lleva tan mal con su madre porque tiene a quien salirle- aprovecha que su abuela la cuida en la casa familiar y que no la dejan relacionarse con nadie para hurgar en su interior y llegar a una tremenda conclusión.

Ahí nos damos cuenta de la complejidad femenina.

Los personajes masculinos salen perdiendo. Y este es un punto importante de madurez en el proceso de escritura, puesto que en su primera obra no era así. En esta ocasión son ellas las que aprovechan las horas muertas para urdir -con mayor o menor acierto-; las que dan palos de ciego hasta que alcanzan algo blando; las que hurgan en su interior, pese al aparente desconocimiento. Las que apuestan por sí mismas, en definitiva, como ejecutoras de su propio destino, pues son sus actos en exclusiva los que determinan si se cubren de gloria o de ruina.



Y a partir de aquí, prefiero escatimar en detalles, como hace Patricia con sus historias. Sus libros son ágiles, cuentan lo que tienen que contar y no se entretienen en divagaciones. A mí me gustaría analizar más a fondo la novela, pero seguro que acabo diciendo algo que no debo y paso a ser también sospechosa de asesinato.


  
¡Pero recuerda! Si estás por Granada el próximo día 20, te esperamos.



La imagen puede contener: texto



Para saber más de la autora, síguela en su blog:

http://patriciamorenoraya.blogspot.com/


¡Gracias por pasarte a leer!


miércoles, 27 de febrero de 2019

Libros leídos durante febrero


Querida comunidad lectora:

Os traigo el listado de libros que han desfilado estos días por mis manos, o cuya lectura he podido finalizar este mes. Hay de todo, como en botica, por si alguno de ustedes gusta de inspirarse.

1.- La mecánica del corazón, de Mathias Malzieu. Traducido por Vicente Tuset Mayoral.

     Me lo prestó y recomendó una buena amiga y, en cuanto anuncié que empezaba a leerlo, más gente me recomendó de paso la película (que aún no he visto). El libro tiene su punto como fábula: Un chico al que le desaconsejan los sobresaltos, debido a que su corazón es un reloj de cuco, se enamora de una bailaora que no ve ni torta y no se entera de que ese adorno que lleva el chico en el pecho no se lo puede quitar. No obstante, tiene demasiados anacronismos que pretenden ser graciosas y le restan calidad.






2.- Salvemos La Jarapa, de Weldon Penderton.

     Suelo estar al tanto de las lecturas alternativas que propone el Club de lectura feminista y LGTBI Lees Otras Cosas. Esta me llamó la atención, de modo que reservé el libro en Bakakai-librería centrifugadora de avisos y me pasé por la presentación, que tenía lugar allí mismo. Me gustó mucho lo que contó el autor -un tipo la mar de gracioso, por cierto-, cómo habló de su pequeño cuento de Navidad basado en hechos reales y el pequeño debate que se organizó gracias a que algunas de las protagonistas emblemáticas de la historia estaban presentes. ¡Y la portada desplegable es un puntazo!






3.- La visita del Selkie, de Libertad Delgado.

     En octubre se celebró en Armilla la EurosteamCon Andalucía, y cuando vi que Liber andaría por allí, quise acercarme. Me daba en la nariz que este libro podría gustarle a mi hijo, de modo que le pedí que se lo dedicara. Y me volví a casa muy contenta, tras presenciar la presentación, con mi libro firmado y dedicado; segura de que sería una lectura conjunta legendaria. Cuando digo lectura conjunta, me refiero a que nos metemos en la cama y dedicamos una hora cada noche a leer el libro en voz alta, interpretando a los personajes -que para eso somos actores- y comentando las escenas que más nos llaman la atención.
No me he equivocado. Liber es una artista versátil que ha escrito su historia, la ha maquetado, ilustrado y autopublicado. Se nota en cada detalle la dedicación que ha puesto. Aunque a la altura del tercer capítulo mi hijo se agobió por una serie de desgracias consecutivas, al final la historia le ha encantado y ha dicho que algún día la releerá él solo.






4.- Iridiscencia. Una antología de fantasía, ciencia ficción y terror, ilustrado por Arnau Vendrell y Anira Marín.

     Esto empecé a leerlo en verano, creo. No obstante, debido a mi lentitud a la hora de leer al pc -es algo que ya he explicado otras veces y nunca lo justifico lo suficiente-, he podido terminarlo ahora. En su momento me pareció una buena iniciativa de La maldición del Escritor, cuyos artífices también aportan piezas propias, para visibilizar a la comunidad LGBT en la literatura fantástica. He descubierto a muches de les autores jóvenes que empiezan a despuntar tanto por sus buenas ideas como por su repercusión en las redes sociales.

Iridiscencia



5.- Galerna, de Rafael Díaz Gaztelu.

     Conocí a Rafa personalmente porque fui la afortunada que recibió Exotiempo como ganadora de un sorteo por twitter, allá por noviembre. Hemos coincidido en un par de ocasiones y siento que tengo que acercarme a su obra despacio, con tiento. Tengo sus dos novelas a la espera del momento adecuado y, en vista de su extenso catálogo de autoediciones por Lektu, decidí empezar por lo más breve. En esta antología, Rafa se presenta como un retratista de instantes intensos, con una colección de relatos para leer y releer, en los que descubrir nuevos detalles a cada batida.

Galerna



6.- De Seúl al cielo, de Silvia Aliaga y Tatiana Marco. Ilustrado por Inma Moya.

     Esta ha sido mi jugada maestra del mes. Mi ahijada, que es una fan incondicional del K-Pop, cumple 15 años y al descubrir este libro, tuve claro cual sería mi regalo para ella. Así que me ha dado tiempo a leerlo antes de enviárselo. Aun siendo ajena a esta movida coreana, yo fui mozuela en plena efervescencia de la cultura japonesa, de modo que no he tenido problema para rememorar ciertas sensaciones. El libro está bien escrito y bien resuelto, poniendo de manifiesto el tiempo que las autoras han invertido en él y dejando claro que saben de lo que hablan. Por si fuera poco, las ilustraciones son preciosas.






7.- Lienzos, de Christian T. Arjona. Ilustrado por Gabriel Vilanova Perelló.

     Compré este poemario hace más de medio año, cuando el ilustrador vino a Santa Fe a presentarlo en compañía de Fabio Rondón. Lo leí y disfruté en su momento, pero he sentido la necesidad de retomarlo. De rescatarlo y admirarlo de nuevo, degustarlo, como homenaje póstumo al ilustrador, que ha fallecido en este mes. Es una de estas obras publicadas por una editorial independiente que te cautivan en cuanto pones los ojos sobre ella. Profunda, cromática, voluptuosa, sensorial.






8.- Picio (un perrofaluta en el 15-M), de Ángel Artharis.

     Conocí a Ángel hace 3 años en un micrófono abierto que se celebraba en La Qarmita. Quedamos encandilados de manera recíproca. Él me leyó en su momento y yo me quedé con las ganas de leerle a él. Una va acumulando recuerdos y apilando lecturas hasta que a cada cual le llega el momento. Me he adentrado en esta obra tan personal con el pudor de estar observando escenas íntimas, pues cada relato es un retrato de la sociedad. Ángel es un autor de una sensibilidad extrema. Comprometido -como educador social que es-, observador y generoso, que deja constancia de una galería de injusticias y otra de supervivientes.





Y esto es todo; gracias por leer. En quince días, tendréis noticias frescas.

jueves, 14 de febrero de 2019

Las Cartas de Propp



Últimamente saco este tema a colación con bastante frecuencia por diversos motivos. Uno de ellos es que a veces me aburro viendo películas. Muchos elementos me resultan predecibles. Hala, ya lo he dicho.

Otro es el hecho de que los niños se enganchen o dejen de hacerlo a la lectura. Es cierto que hay que presentarles las ideas de manera atractiva, pero también lo es que hay que mantener un equilibrio entre lo que pueden esperar y lo que les puede sorprender.

A menudo mi hijo se agobia cuando, en un punto determinado de la lectura, sucede algo que le rompe los esquemas. Al margen de que los giros de un argumento se ejecuten con mayor o menor maestría, lo cierto es que cualquier obra sigue unos patrones elementales.

Me refiero a algo que en su momento descubrió el ruso Vladimir Propp. Se entretuvo en analizar cientos de cuentos clásicos y determinó un listado de elementos en común que él denominó funciones. Propuso, entonces, la teoría de que el núcleo más antiguo de los cuentos mágicos deriva de los rituales de iniciación que se estilaban en las sociedades primitivas, puesto que la estructura del cuento fue reemplazando la del rito conforme este decaía.

Esas funciones, un total de 31 que pueden simplificarse, siguen un orden concreto pese a que no tengan por qué empezar siempre por la primera, pero no dejan de configurar una estructura reconocible susceptible de ser descompuesta y analizada.

1.-   Ale­jamiento.                                        2.-   Pro­hibi­ción u orden positiva.           
3.-   Trans­gre­sión.                                       4.-   Interrogatorio. 
5.-   Infor­ma­ción.                                        6.-   Engaño. 
7.-   Com­pli­ci­dad.                                       8.-   
Fechoría o carencia
9.-   Mediación.                                          10.-  Aceptación.
11.- Par­tida.                                                12.-  Prueba.
13.- Reac­ción del héroe.                            14.-  Regalo.
15.- Viaje.                                                  16.-  Lucha.
17.- Marca.                                                 18.- Vic­to­ria. 

19.- Enmienda.                                           20.- Regreso. 
21.- Per­se­cu­ción.                                        22.- Socorro. 
23.- Regreso o llegada de incóg­nito.          24.- Fin­gimiento. 
25.- Tarea difí­cil.                                        26.- Cumplim­iento. 
27.- Reconocimiento.                                 28.- Desen­mas­caramiento. 
29.- Trans­fig­u­ración.                                  30.- Castigo.
31.- Boda o recompensa.


Cuando estudié Educación Infantil, a poco que indagué, descubrí que este asunto tenía mucha miga. Gianni Rodari lo analizó y lo explicó desde un punto de vista lúdico y pedagógico en su libro "Gramática de la Fantasía. Introducción al arte de inventar historias". Y partió de ilustrar las funciones a modo de cartas para jugar a construir historias con la chiquillería.

Yo no podía ser menos. Fascinada por aquel juego para grandes y chicos, elaboré mis propias tarjetas, para jugar con los niños. Son estas:








Llevo casi 20 años con ellas, recurriendo a sus conceptos, los cuales simplifiqué al máximo para evitar asociaciones de ideas. No obstante, hay mucho artista por los blogs que se ha currado las suyas propias. Es cuestión de que, si queréis utilizarlas, rebusquéis entre los que ofrecen la opción de descargarlas e imprimirlas.

¡Que disfrutéis!



jueves, 31 de enero de 2019

Libros leídos durante enero


¡La de libros que leo al cabo del año y hasta ahora no se me había ocurrido compartirlos! Muy mal por mi parte; lo sé, pero nunca es tarde para adquirir un buen hábito. Me he animado a hacerlo gracias a que cada vez que cuelgo en Instagram una foto del libro que voy a empezar a leer, sois muchos los que me hacéis comentarios.

Lo primero que debo decir es que no me da la vida para hacer reseñas. Es algo que tengo asumido, así que no voy a explayarme. Tan solo un comentario con lo más destacado. Otra cosa: Algunos de estos libros los empecé a finales de 2018 -pues siempre suelo llevar una media de cuatro libros de manera simultánea-, de modo que en cada entrada lo que voy a hacer es contabilizar las lecturas que consigo finalizar en ese mes.

Vamos al lío:

1.- "El bosque profundo", de Sofía Rhei.

      Me lo traje del Golem Fest en diciembre y fue mi regalo de cumpleaños.



      Una absoluta preciosidad, ya me lo advirtió Elia Barceló. De estas joyas que pueden ser leídas y releídas sin que parezca que puedas llegar a aburrirte jamás. Me ha hecho recordar mis libros de lectura de EGB, compuestos por numerosos fragmentos de textos variados, con los que tanto aprendí.

2.- "Asalto a las panaderías", de Haruki Murakami. Traducido por Lourdes Porta.

      Me lo leí una tarde en la Biblioteca Pública de Santa Fe, mientras esperaba a que aparecieran mis compañeros del Club de las Letras.



      Una hermosa edición ilustrada por Kat Menschik de dos relatos publicados en los años 80 por separado, revisados para la ocasión. Como viene siendo habitual en el autor, presenta lo onírico como refugio o vía de escape.

3.- "Todos deberíamos ser feministas", de Chimamanda Ngozi Adichie.

     Fue el regalo recibido por mi amiga invisible del club de lectura de Santa Fe.



     Se trata de la transcripción de una conferencia que dio la autora en 2012, traducida por Javier Calvo. Un breve ensayo, donde con mucha claridad y con ejemplos del día a día, se analizan situaciones cotidianas discriminatorias que siguen resultando normales. Si por mí fuera, lo propondría como lectura obligatoria en secundaria.

4.- "El ardid del diablo. Nacerás entre bestias", de René Ruano López.

     Otro regalo que me traje de Valencia. Conocí a René en el Golem Fest y tuvimos ocasión de hablar largo y tendido. Tanto él como su libro han sido para mí una auténtica sorpresa. 



     Es el primer tomo de una saga de fantasía épica, ilustrado por Sergio Román Franco. Voy a adoptar la expresión "tener sed de terio" -con la que me he reído mucho-, que queda más fina que la correspondiente en granadino. Si queréis saber a qué me refiero, habréis de adentraros en sus páginas.

      Os dejo el enlace al vídeo de su última presentación, donde habla de sus aventuras con todo lujo de detalle.

https://www.facebook.com/profile.php?id=100014704535752

5.- Manuscrito inédito.

      Esto requiere una presentación más precavida, puesto que no estoy autorizada para comentar nada sobre libros inéditos... Digamos que he sido lectora 0 de una autora americana internacional de género.
      Al margen de todos los imprevistos de los últimos meses, leer en la pantalla, aunque sea la del ordenador, me resulta difícil. Me distraigo con mucha facilidad. Pero conseguí revisar el archivo que empecé en octubre.
      Tan solo puedo deciros que ojalá consiga editarlo pronto, porque me encantaría releerlo en papel. Me ha removido por dentro.

6.- "La perfecta pócima", de Mónica García Rodríguez.

     Un detalle que tuvo la autora cuando, al comprar uno de sus libros me encontré con que se había agotado: Me compensó por la espera que supondría recibir el ejemplar demandado.

No hay descripción de la foto disponible.

     Definirlo como despropósito hilarante solo abarcaría la predilección que tiene esta mujer por dejar a su público descolocado. Es que además no dejo de recordar una escena de ciencia-ficción surrealista que me ha dejado muerta.

7.- "La conspiración de las lectoras", de José Antonio Marina y María Teresa Rodríguez de Castro.

      Ha sido la lectura elegida por el Club de las Letras de Santa Fe para este mes.



      Este ensayo ha sido muy revelador para mí en varios aspectos. Desde que empezó a interesarme la literatura, una de las cosas que más me llamaba la atención de épocas pasadas era el concepto de café literario. Y otra, el artisteo adyacente, las Vanguardias, los artistas integrales. Me ha resultado una referencia bien indagada y planteada con mucha gracia sobre el único proyecto en clave femenina de toda esa movida. El Lyceum, la Residencia de Señoritas, las "maridas" que dieron lugar a una auténtica generación de transgresoras, propulsoras del cambio social y de la coeducación, y con un importante papel en la República. 
     
8.- "L´últim patriarca", de Najat el Hachmi.

     Un préstamo de una de mis amigas con las que tengo el honor de hablar en catalán en Granada de manera habitual.



     Es uno de esos libros que tenía ganas de leer, desde que se editó, hace ya diez años, en parte por las buenas críticas que tuvo. Era lo que esperaba y lo he disfrutado. Pero qué triste cuando, al margen de la cultura y de la raza, yo misma me reconozco en algunas de las experiencias que se narran.

9.- "66 noches con Luna", de Mercedes Morón Alonso.

      Lo he ganado en un sorteo celebrado en Twitter de la mano de Pluma de Cristal y de la ilustradora Gemma Martínez.



      Una de esas fábulas con muchas interpretaciones, pero con una moraleja actualizada. Una propuesta interesante en una historia breve y contundente que habla de libertad.



Y esto es todo. Se me han quedado un par de libros casi a punto y tengo una pila de lecturas pendientes que da más miedo que el panorama político mundial, pero espero descubriros otro amasijo de obras variadas el próximo mes.

¡Nos leemos!