martes, 16 de julio de 2019

Hallelujah



El 10 de julio tuvo lugar en la librería Gigamesh de Barcelona la presentación del libro Izahi, a tus hijas, de Laura S. Maquilón.

De estas veces que digo: «Ojalá hubiese una presentación literaria esta semana en Barcelona. Ya que voy a estar por aquí...». Y en ese momento veo el anuncio por twitter. «¡Anda; mañana tengo la tarde libre!», pensé a continuación. Y todo fue un cúmulo de buena suerte, porque la presentadora del evento era Carla Bataller: Mira por donde, me había traído de Granada mis ejemplares de Binti y Binti: Hogar, de modo que le pregunté a mi hijo, que es muy fan de la saga, si le apetecía que la traductora nos los firmase. Él, que se apunta a cualquier fregado, se entusiasmó con la idea. Todo redondo, vaya.




Como pillamos la Gigamesh una vez al año, salimos de casa con tiempo para poder husmear a placer cada recoveco. A la hora prevista, nos sentamos en primera fila. Junto a Coral Carracedo, para más señas, a la que oí como les decía a las protagonistas «¡Faraonas!» justo antes de empezar.

Tuvo lugar un debate muy gracioso sobre el uso de la hache. De hecho, con un poco más de tiempo hubiese dado para tratado. La autora se encandiló con el tema y nos dio que pensar sobre la hache muda y la hache aspirada. Resumo el asunto diciendo que Izahi, así como el resto de nombres con hache intercalada que plantea a lo largo de su novelette, se lee con hache muda




Hablando de novelette, este es un tema candente también. Estamos viviendo un proceso de –no sé muy bien cómo denominarlo– adecuación de las preferencias de formato en las convocatorias y las editoriales de cara a la publicación. Si bien hasta ahora se estilaban las convocatorias de relatos, en unos pocos meses se está notando el auge de las novelas breves y textos leves.




Y, en un abrir y cerrar de ojos, nos metimos de lleno en el activismo literario feminista. Las  tripulantes de La Nave Invisible compartieron datos sobre la productividad femenina y feminista, y sobre la importancia de practicar el activismo en comunidad. Laura confesó que la historia de Izahi, a tus hijas partió de su propio camino en la búsqueda personal de su voz feminista y que se obró el portento del proceso creativo gracias a que el tema Hallelujah, de Leonard Cohen, sonó en bucle en todas las versiones conocidas. Nos recomendó, de paso, a Kameron Hurley, Becky Chambers, Felicidad Martínez y Rocío Vega; cuatro autoras a las que sigo pero que todavía no he leído. 




Al final, salimos tan contentos. El libro ha llamado la atención de mi hijo, como era de esperar. Quien, por cierto, se sintió genial por que la autora nos regalase un marcapáginas a cada uno y por poder elegir el tamaño de la hoja del sello. ¡Bueno! Y, aunque siempre me dice que le da vergüenza hacer comentarios en público, tuvo el valor de decirle a Carla que habíamos traído los libros para que nos los firmase...




Además, ¡tuve ocasión de saludar a Celia Corral-Vázquez, a la que conocí en Valencia, durante la presentación de Terroríficas en el Golem Fest!




¡Esto es todo por hoy! Me voy a trabajar a Salines, la tienda de ropa y decoración más bonita de Formentera. Mira en la cuenta de Instagram @salines_boutique_formentera si hay algo que te guste. ^^




En quince días nos vemos con la lista de lecturas del mes. ¡Gracias por pasarte a leer!


2 comentarios:

Jose Manuel González dijo...

Da la impresión de que la mercadotecnia y la auto promoción presente en muchos actos de este tipo aquí brilló por su ausencia, asistiendo el público a un debate y a una clase maestra sobre creación autorial.

Erika Cipré dijo...

¿Qué quieres decir? Hubo todo lo que debe haber en una presentación de libros: La presentadora presentando a la autora, la autora hablando de su libro y de sus planes futuros, muchos ejemplares a la venta y un público selecto pero encajado.